
La caída del valor del dólar en el mercado informal de divisas en Cuba continúa su tendencia bajista, que comenzó justo después del impacto del huracán Melissa en el oriente cubano.
En las últimas 24 horas volvió a bajar otros 10 pesos cubanos (CUP) marcando la novena jornada consecutiva de descenso. Ahora la cotización se sitúa en los 410 CUP por cada dólar, un valor que no se veía desde principios del mes de mayo. En poco más de una semana perdió todo el valor que acumuló en seis meses.
Sin embargo, a pesar de esta baja en las divisas, los precios de los productos en las tiendas, especialmente en las de Mipymes, no muestran señales de reducción, lo que ha generado descontento en la población cubana. Pese a que en Cuba la mayoría de los productos son importados y la formación de precios se da en torno a la tasa de cambio del dólar.
En las redes sociales, los cubanos expresan frustración y dudas sobre el mecanismo que regula la economía en el país. “El dólar baja, pero no los precios”, se puede leer en los comentarios de varias publicaciones en Facebook.
Los internautas señalan que las tiendas, incluso las que operan con monedas extranjeras como el dólar, siguen manteniendo precios altos, sin ajuste a la baja en sintonía con la devaluación de las divisas. La conclusión es que ahora “pagas más por lo mismo”, mientras los vendedores, ya sean Mipymes privadas o el propio estado, aumentan su margen de ganancia.
Otros se explican la situación por una lógica comercial. “Los comerciantes nunca van a bajar los precios, ellos ya pagaron un alto costo, por lo que venden”, afirmó Bárbara Betancourt, añadiendo que los costos de transporte y aduanas también influyen en el precio final de los productos.
“La manipulación y la especulación son evidentes”, comentó Yovanis Alfonso Gari, un cubano preocupado por las consecuencias de esta situación.
La mayoría de los cubanos coincide en que el gobierno comunista y su errónea política económica es el culpable de la actual situación. El régimen castrista no tiene control efectivo sobre el mercado cambiario, ya que, aunque el valor del dólar baje, los salarios no aumentan ni se ajustan a la nueva realidad económica.
Este panorama genera incertidumbre, especialmente porque la economía cubana está parcialmente dolarizada y depende de las remesas que envían los cubanos en el exterior. Sin embargo, como algunos comentan, la dolarización no parece traducirse en un poder adquisitivo más fuerte para los ciudadanos.
“La gente sigue vendiendo caro, y las remesas no alcanzan”, opinó Magda Garcia.

