
Magdiel Pérez, conocido locutor y presentador de la televisión cubana, ha sorprendido a sus seguidores con su nuevo trabajo en Estados Unidos, donde trabaja en un Walmart.
La transición ha desatado un debate en las redes sociales y en los medios de comunicación, especialmente después de que su historia fuera resaltada en un post del medio oficialista Habana Noticias, con el tinte de rebajar el estatus de los cubanos que emigran fuera del país.
Muchos de los que han seguido la carrera de Pérez en Cuba no han podido evitar notar el contraste entre su prominente papel en los medios estatales cubanos y su situación actual en EEUU.
Sin embargo, el mensaje difundido por el oficialismo no ha tenido el efecto esperado, ya que muchos defensores del exlocutor han resaltado la dignidad del trabajo y cuestionado la narrativa de la prensa castrista que intenta convertir su empleo en un símbolo de “fracaso”.
Conocido como un rostro del Canal Habana, también trabajó en Radio Rebelde donde fue parte de una generación de comunicadores que primero se alineó con la narrativa del gobierno cubano y luego emigró al “imperialismo yanqui”
A pesar de su éxito profesional, su salida de Cuba y el cambio a una vida más discreta en Estados Unidos algunos medios del exilio lo han señalado por no haber adoptado una postura pública crítica al régimen cubano tras su partida, a diferencia de otros excomunicadores que si se han manifestado abiertamente en contra del sistema que los formó.
El silencio de Pérez respecto a la política cubana ha sido interpretado de distintas maneras: algunos lo ven como una forma de evitar asumir responsabilidades, mientras que otros defienden su derecho a empezar de nuevo sin estar atado a la carga política de su pasado. Su enfoque, centrado en reconstruir su vida lejos del foco ideológico, ha generado tanto simpatías como críticas.
A pesar de estas tensiones, el exlocutor ha seguido conectado con su país de origen, especialmente a través de su pasión por el béisbol, un tema que sigue siendo de gran relevancia para muchos cubanos.
En uno de sus videos recientes, grabado en las afueras de un Walmart, Pérez compartió sus impresiones sobre el béisbol, mostrando que, a pesar de su nueva vida en EEUU, no ha perdido el vínculo con sus raíces.
La historia de Pérez no es única. Cada vez más profesionales cubanos, tras emigrar, se ven obligados a reinventarse en un entorno completamente diferente, a menudo alejados de la profesión que una vez dominaron.


Lo más duro no es lo que hace. Sino lo que lo motivó a dejar su país y lo que hacía