
El America First Policy Institute (AFPI) recomendó este miércoles 19 de agosto a Donald J. Trump que su administración establezca una presencia militar estadounidense permanente en el Caribe como parte de una estrategia de presión contra el régimen cubano.
La propuesta encabeza 12 medidas incluidas en un nuevo informe que considera a La Habana una amenaza activa para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El estudio, preparado por Melissa Ford Maldonado, directora de la Iniciativa para el Hemisferio Occidental del AFPI, lleva por título “La dictadura de al lado: Cuba y la lucha por el Hemisferio Occidental”. El documento sostiene que Washington debe tratar a la Isla como una pieza central de su política de seguridad regional debido a sus vínculos con Rusia, China e Irán.
AFPI propone fuerzas permanentes bajo el Comando Sur
La iniciativa no plantea levantar nuevas grandes bases militares en Cuba o en otros territorios caribeños. Su fórmula consiste en asignar de manera estable al Comando Sur fuerzas navales, aéreas, de inteligencia, ciberseguridad, Guardia Costera y operaciones especiales, en lugar de depender de unidades trasladadas temporalmente desde otros mandos.
El AFPI también propone ampliar derechos de sobrevuelo, acuerdos de acceso y centros de cooperación en seguridad con gobiernos aliados. El objetivo sería facilitar una respuesta rápida ante crisis y reforzar la vigilancia de actividades rusas y chinas, rutas del narcotráfico y movimientos marítimos o aéreos próximos a territorio estadounidense. El concepto queda resumido como “Fuerzas dedicadas asignadas a SOUTHCOM, no prestadas de otros mandos”.
Estados Unidos ya mantiene un despliegue relevante en la región. La 24ª Unidad Expedicionaria de Marines asumió en mayo funciones dentro de la Operación Southern Spear con más de 1.300 marines y marineros, mientras el portaaviones USS Nimitz fue enviado al área del Comando Sur como parte del despliegue Southern Seas 2026.
“They have a 67 year record of working actively against American interests, supporting all of our adversaries, and exporting revolution around the world”
AFPI’s @melissafordm discusses her new report on Cuba https://t.co/8B9NhQhmVW pic.twitter.com/Lw3hftPudA
— America First Policy Institute (@A1Policy) August 19, 2026
Informe considera vulnerable al régimen de La Habana
El análisis sostiene que el sistema cubano atraviesa uno de sus momentos de mayor debilidad desde la desaparición de la Unión Soviética. Entre los factores citados figuran el deterioro económico, los apagones, la emigración masiva y la reducción de los suministros petroleros externos. El propio informe estima que la población residente cayó hasta unos ocho millones de habitantes.
También atribuye especial importancia a la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, que alteró la relación energética entre Caracas y La Habana. Según el documento, la posterior reducción de los envíos mexicanos incrementó las dificultades de abastecimiento de combustible en Cuba.
Doce medidas para aumentar la presión sobre Cuba
La presencia militar permanente es solo la primera de las recomendaciones. AFPI plantea estudiar nuevas designaciones vinculadas al terrorismo, reforzar el contraespionaje, aumentar las sanciones económicas, limitar la cooperación cubana con gobiernos adversarios de Washington y condicionar cualquier normalización a elecciones libres, liberación de presos políticos y reformas institucionales.
El instituto también propone modernizar los mecanismos para llevar información independiente a los cubanos y mantener disponibles los instrumentos legales de poder estadounidense, incluida la opción militar como último recurso. Se trata, por ahora, de recomendaciones de un centro de políticas públicas y no de medidas oficialmente adoptadas por la Casa Blanca.
El AFPI mantiene estrechos vínculos con el entorno político de Trump. Su expresidenta y fundadora, Brooke Rollins, ocupa actualmente la Secretaría de Agricultura, mientras otros antiguos integrantes han participado en la actual administración. El informe coincide además con la línea del Departamento de Estado, que en julio publicó un estudio sobre Cuba centrado en espionaje, influencia exterior y riesgos para la seguridad estadounidense.

