
El prisionero político del 11J, Yosvany Rosell García Caso, cumple este martes 13 días en huelga de hambre en la prisión Cuba Sí, en la ciudad de Holguín. Inició la protesta el 23 de octubre para exigir la libertad de todos los presos políticos de la Isla y como rechazo al encierro que, asegura, sufren estos reclusos.
García Caso fue condenado a 15 años de cárcel por participar en las protestas antigubernamentales de julio de 2021. Su esposa, Mailin Sánchez, lo visitó el lunes y confirmó que el preso político mantiene su decisión de no ingerir alimentos. Relató que García Caso “no quiso salir de esa postura” pese al visible deterioro físico que presenta tras casi dos semanas de huelga de hambre.
Sánchez describió que su esposo “ya tiene la piel pegada al hueso” y dijo regresar “desconsolada” de la visita. Afirmó que no sabe qué más hacer para convencerlo de abandonar la huelga y pidió “apoyo internacional” y que “alguien tome alguna medida” ante el estado en que se encuentra.
Según explicó la familia, García Caso inició esta nueva huelga de hambre el 23 de octubre “a favor de la libertad de todos los presos políticos de la Isla”. Como parte de su protesta, exige ser trasladado de forma permanente a una celda de castigo, en respuesta al encierro de los prisioneros por motivos políticos.
En un mensaje hecho público, el manifestante del 11J expresó también “su apoyo inequívoco a una máxima presión del gobierno de Estados Unidos al narcoterrorista gobierno cubano”. Esa declaración forma parte de la justificación política que da a su protesta dentro de la cárcel.
García Caso, señalado como prisionero político, cumple una condena de 15 años de privación de libertad por su participación en las manifestaciones de julio de 2021. Su huelga de hambre y el testimonio de su esposa vuelven a colocar en primer plano la situación de los encarcelados por aquellas protestas en Cuba.