
El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de La O Levy, afirmó que la responsabilidad por la programación de los apagones en el país recae sobre las autoridades provinciales, quienes conocen mejor el consumo energético de sus territorios. Estas declaraciones llegaron en medio de una creciente polémica sobre la desigualdad en los cortes de energía, donde se protege a La Habana en detrimento de las demás provincias.
¿Cómo se distribuyen los apagones en Cuba?
El ministro explicó que la distribución se realiza en función de la demanda y los circuitos “apagables”. Al parecer, la capital cuenta con varias exenciones y sus circuitos no son apagables.
Según De La O Levy, cuando se prevé un déficit de generación de energía, se calcula cuánta electricidad necesita cada provincia y se realizan cortes en los circuitos con menor prioridad. Sin embargo, esta distribución no es pareja, ya que algunas provincias tienen un mayor consumo en áreas periféricas, lo que alarga las horas sin fluido eléctrico.
Por ejemplo, supongamos que la carga de los circuitos apagables de su provincia representan el 13% de la demanda total del país. Pues bien, una vez que se calcula el tamaño (los MW) de la afectación, a su provincia le indican apagar el 13% de esa afectación y las autoridades del territorio, de conjunto con la empresa eléctrica local, distribuyen los MW a afectar entre los circuitos apagables de la provincia.
El ministro defendió que La Habana tiene prioridad debido a su importancia económica y la concentración de instituciones gubernamentales. Sin embargo, esta justificación no ha sido suficiente para muchos cubanos, quienes ven la situación como una falta de equidad.
Promesas para 2025: un minuto sin apagones
Para que se tenga una idea de la inmensa crisis energética de Cuba, la única “buena noticia” que explicó De La O Levy es la promesa de lograr en 2025 un minuto sin apagón. A pesar de las promesas, el ministro reconoció que este sería solo el primer paso en un camino largo y lleno de obstáculos hacia la independencia energética de Cuba. Los apagones seguirán siendo una realidad, aunque se espera que disminuyan con la llegada de temperaturas más bajas en las próximas semanas.
En el futuro inmediato, la esperanza de las autoridades es que en la medida que se vaya dejando atrás los meses de más calor, las temperaturas del otoño y el invierno cubano facilitarán un menor consumo de energía, con lo cual la carga de apagones disminuye.
Las declaraciones del ministro han generado diversas reacciones entre los antillanos, quienes han mostrado escepticismo sobre los compromisos del gobierno. Algunos ciudadanos recordaron que, a principios de año, el propio De La O Levy prometió que los apagones serían necesarios para realizar mantenimientos que evitarían cortes durante el verano, algo que no se cumplió.
Para muchos, la explicación del ministro sobre la importancia de La Habana no es suficiente. “La capital tiene prioridad, es entendible, pero no pueden decir que todos somos iguales cuando no es así en este caso”, comentó otro ciudadano.

