
El primer cargamento de la ayuda humanitaria de Estados Unidos a Cuba fue recibido en La Habana con módulos para 700 familias, pero la Iglesia católica advirtió que el reparto no podrá alcanzar a todas las personas necesitadas.
La razón, según explicaron líderes religiosos, es que los recursos son limitados y el programa fue concebido para responder primero a casos de vulnerabilidad extrema, no para cubrir de forma permanente las carencias de toda la población.
El criterio fue expuesto por la Diócesis de San Rosendo, en Pinar del Río, mediante un comunicado firmado por el obispo Juan de Dios Hernández Ruiz. La institución reconoció el dolor que supone excluir a hogares que también atraviesan necesidades, pero sostuvo que el reparto deberá guiarse por la gravedad de cada situación.
La ayuda humanitaria de EEUU en Cuba prioriza cuatro grupos
La selección se concentrará en ancianos que viven solos; mujeres embarazadas o en período de lactancia con riesgos identificados; niños menores de cinco años en situaciones de riesgo; y personas con discapacidad o encamadas que no pueden valerse por sí mismas.
Según la explicación de la diócesis, no recibir un módulo “no significa que no la necesite”. Indica, añadió el obispo, que existen personas en condiciones todavía más críticas. Hernández Ruiz pidió comprensión ante un alcance que la propia Iglesia reconoce como insuficiente.
La asistencia, precisó el comunicado, no debe entenderse como un programa social permanente ni como un derecho universal. Su carácter es de emergencia y los recursos disponibles obligan a establecer prioridades. La Iglesia insistió en que la necesidad debe ser el único criterio para decidir quién entra en el reparto.
Eso supone que la nacionalidad, la religión, la raza o la posición política no deben influir en la entrega. Tampoco, de acuerdo con la institución, los módulos pueden utilizarse para intervenir en controversias políticas. El obispo llamó a respaldar la atención de quienes están en peores condiciones y describió la imposibilidad de llegar a todos como “una realidad que nos duele”.
Qué contienen los módulos y cómo se divide el fondo
La ayuda humanitaria de EEUU en Cuba forma parte de un fondo de 100 millones de dólares destinado por el Gobierno estadounidense a la isla. De esa suma, 60 millones se canalizarán mediante Cáritas Cuba, con el apoyo logístico de Catholic Relief Services, mientras que otras organizaciones gestionarán los 40 millones restantes.
La diócesis aclaró que el monto no corresponde únicamente al valor de los artículos distribuidos. También cubre todo el proceso de aseguramiento logístico necesario para hacer posible la operación.
Cada hogar escogido recibirá una caja de alimentos y otra con productos esenciales de higiene. El módulo alimentario reúne arroz, frijoles, aceite, azúcar, sal, espaguetis, sardinas y atún.
La caja de aseo incluye cuatro jabones de baño, detergente en polvo, dos tubos de pasta dental, cuatro cepillos dentales y tabletas para potabilizar agua. Añade dos paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.
Las comunidades parroquiales llevarán la ayuda a los hogares
La distribución quedará a cargo de voluntarios y equipos de las comunidades parroquiales. Estos realizarán visitas a los domicilios para identificar a los beneficiarios conforme a los criterios de vulnerabilidad y entregarán los paquetes directamente en las viviendas seleccionadas, sin intermediación del Estado cubano.
La Iglesia señaló que el proceso se regirá por los principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia. A la vez, pidió no confundir estos módulos con las ayudas habituales de Cáritas Cuba, que continúan mediante sus programas de acompañamiento y promoción humana y no guardan relación con el fondo estadounidense.
Cáritas mantiene además otras operaciones humanitarias en las provincias orientales, dirigidas a familias afectadas por el huracán Melissa. Para el nuevo programa, las entregas se harán directamente en los hogares escogidos por los equipos parroquiales.