
Hace unos meses, la cantante cubana Tanya Rodríguez reapareció en el espacio El Mañanero, conducido por Alexander Otaola, donde compartió revelaciones sobre su vida artística.
La compositora, conocida por su aporte al pop rock en la Isla desde finales de los setenta, recordó cómo en 2023 su nombre volvió al centro de la conversación cultural gracias a La habitación —popularizada como Porompompón—, interpretada por Rebeca Martínez. Aquella canción, producida y escrita por Tanya, reactivó su vínculo con Cuba tras largos períodos de silencio y distancias geográficas.
Rodríguez inició su camino musical en la adolescencia, cuando adaptaba en español los temas de ABBA y experimentaba con acordes de guitarra aprendidos en casa. Sus padres, ambos actores, influyeron en ese acercamiento al arte.
Aunque intentó ingresar en la Escuela Nacional de Arte y el Instituto Superior de Arte, no lo consiguió. Ese revés no frenó su empeño: primero participó en el movimiento de artistas aficionados, y luego se incorporó a Arte Vivo, banda de rock sinfónico activa entre 1978 y 1982.
Desde esa etapa enfrentó trabas institucionales. Según relató, funcionarios del Ministerio de Cultura consideraban que su estilo “atraía elementos antisociales”. Aquellas tensiones culminaron con la disolución de Arte Vivo.
Más tarde se unió a Monte de Espuma, agrupación con la que grabó en 1987 el disco Latino, pieza influyente dentro del rock nacional. Sin embargo, la artista continuó sintiendo el peso del rechazo oficial: “Yo era la oveja negra de la música cubana”, expresó en una entrevista.
El punto de quiebre llegó en los festivales OTI de la canción, cuando en 1991 ganó la popularidad con Acorralada, pero no obtuvo el primer premio. En 1992, no la dejaron competir y, en 1993, fue relegada al segundo lugar con Perdida en el tiempo. “No pude más”, confesó años después. Ese desencanto precipitó su salida definitiva del país.
Tras una etapa itinerante por Venezuela, Colombia y Suecia, se radicó en Estados Unidos. Allí trabajó fuera del ámbito musical para sostenerse, pero continuó componiendo y arreglando piezas. En 2007 lanzó En este pueblo, un álbum de diez canciones que incluyó el polémico tema Ese hombre está loco, escrito por su hermano Fernando, cuya interpretación fue objeto de especulaciones políticas en Cuba.
El reencuentro con su público ocurrió en 2013, cuando David Blanco la invitó a cantar en el Pabellón Cuba. Aquella actuación sorprendió a jóvenes que la descubrían por primera vez y emocionó a quienes recordaban sus clásicos. Un año después repitió la experiencia en El Sauce, donde confirmó que aún existía un público fiel.
En la última década, ha compartido escenario con artistas como Isis Flores, Osamu y el propio Blanco. También participó en festivales como Cuerda Viva y consolidó colaboraciones con Rebeca Martínez, de donde surgió el éxito La habitación. Su producción más reciente es Corazón encendido, un EP lanzado en diciembre pasado.
Hoy, Tanya Rodríguez se mantiene activa, difundiendo su música en plataformas digitales y preservando el lugar que ocupa como una de las voces más singulares del rock cubano.