
La tensión en el Caribe se intensifica por el aumento del despliegue militar de Estados Unidos en la región, lo que ha provocado alarma en Venezuela. El régimen de Nicolás Maduro se siente cada vez más amenazado ante las continuas amenazas de intervención directa, pues incluso el propio Donald Trump ha dicho que el sucesor de Hugo Chávez “tiene los días contados”.
¿Es probable un conflicto armado entre estos dos países? ¿Cómo se enfrentarían sus ejércitos y qué escenario de guerra podría desarrollarse? Desde le popular canal de YouTube Memoria de Pez se intenta responder a estas interrogantes.
El poder militar de EEUU vs. Venezuela
EEUU es la superpotencia militar mundial y tiene la capacidad de proyectar su fuerza en cualquier parte del planeta en cuestión de horas. Con una tecnología de última generación, su ejército cuenta con portaaviones, submarinos nucleares, destructores con misiles guiados, aviones furtivos, drones de precisión y satélites de reconocimiento, entre otros.
Esta poderosa maquinaria de guerra está en constante operación, con bases militares diseminadas por todo el mundo y un ejército bien entrenado y preparado para intervenir en cualquier momento.
En cambio, el ejército venezolano enfrenta serias limitaciones. Su capacidad está centrada más en la defensa territorial y no posee la misma tecnología avanzada que su contraparte estadounidense.
La crisis económica de Venezuela, sumada a las sanciones internacionales, ha dejado al ejército con equipos obsoletos y mal mantenidos. Esto, junto con la falta de entrenamiento adecuado, reduce significativamente su capacidad de respuesta ante una invasión.
El ejército venezolano no se ha mantenido como una fuerza estrictamente militar. Durante años, se ha involucrado en tareas fuera del ámbito de la defensa, como la gestión de empresas públicas, el control de sectores económicos y la vigilancia de la disidencia.
Esta politización ha afectado su capacidad operativa y ha creado una cadena de mando en la que la lealtad al gobierno prevalece sobre la habilidad profesional. Además, la crisis económica ha impactado la moral de las tropas, quienes enfrentan salarios bajos y carecen de recursos para realizar sus labores de forma efectiva.
A esto se suma la corrupción que ha permeado varias instituciones dentro del ejército. En lugar de centrarse en la defensa nacional, muchos miembros del ejército venezolano se han beneficiado de privilegios derivados de la gestión de negocios y recursos estratégicos.
Esto ha generado una estructura de mando débil y menos comprometida con la preparación militar, lo que podría ser perjudicial en caso de una guerra.
La economía venezolana se encuentra en una crisis profunda, con hiperinflación, una caída en la producción petrolera y la escasez de recursos. En este contexto, Venezuela no podría sostener un conflicto armado de larga duración.
A diferencia de EEUU, la mayor economía del mundo, que tiene la capacidad de financiar una guerra extensa, el gobierno de Maduro no cuenta con los recursos necesarios para hacer frente a un conflicto prolongado. Aunque el gobierno estadounidense podría no dedicar todos sus recursos a Venezuela debido a otros frentes internacionales, la situación económica de Venezuela plantea una gran desventaja.
Si EEUU decidiera intervenir, lo más probable es que se llevara a cabo una operación rápida y eficiente, similar a una “Operación Relámpago”. El objetivo sería derrocar al régimen de Maduro, establecer un gobierno de transición y convocar elecciones libres.
Para ello, se desplegarían fuerzas militares en la región, incluyendo unos 10,000 efectivos de la Armada y la Infantería de Marina, más 5,000 soldados a bordo del USS Gerald Ford. También se posicionarían aviones F35 y drones MK9 Reaper listos para intervenir.
La guerra comenzaría con una campaña aérea masiva para destruir las defensas venezolanas. Misiles de crucero Tomahawk y bombarderos estratégicos B52 atacarían puntos clave en Venezuela, como radares y baterías antiaéreas.
Esto garantizaría la supremacía aérea para el segundo día del conflicto, lo que permitiría el inicio de la invasión terrestre y el despliegue de tropas estadounidenses en Caracas.
Aunque el ejército venezolano no tiene la capacidad para competir directamente con EEUU, el gobierno podría recurrir a las milicias bolivarianas y fuerzas irregulares. Estas fuerzas paramilitares, aunque no tan capacitadas como un ejército regular, podrían generar una guerra de guerrillas, dificultando el control de las ciudades y atacando las líneas de suministro de las fuerzas estadounidenses.
La orografía de Venezuela, con montañas y selvas, ofrece refugio a los combatientes venezolanos y podría dificultar los avances estadounidenses, tal como ocurrió en Vietnam y más recientemente en Irak. En este escenario, las guerrillas podrían recurrir a emboscadas, sabotajes y ataques a convoyes, lo que incrementaría el coste de la operación para los invasores.
Aunque la superioridad militar de EEUU parece clara, las circunstancias en Venezuela podrían hacer que la operación estadounidense sea más complicada de lo que parece. Si bien es probable que las fuerzas estadounidenses logren derrocar rápidamente al gobierno de Maduro y tomar Caracas, la resistencia interna y la guerrilla podrían prolongar el conflicto. Esto elevaría el coste de la guerra para el país norteamericano, que podría enfrentarse a un estancamiento militar.
El resultado dependería de la capacidad del ejército venezolano para resistir el golpe inicial y del apoyo popular que el gobierno de Maduro pudiera recibir. Sin embargo, un conflicto prolongado podría poner a prueba las capacidades logísticas y estratégicas de ambos países y generar un escenario incómodo para Washington, que podría verse obligado a reconsiderar su estrategia.