
Bad Bunny lideró el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX el domingo por la noche en Estados Unidos, convirtiéndose en el primer artista latino e hispanohablante en encabezar esta plataforma global, y lo acompañaron artistas y cantantes de origen latino.
El cantante puertorriqueño presentó un montaje inspirado en la vida cotidiana de Puerto Rico, conocido como “La Casita”, y reunió a figuras del cine, la música y las redes sociales, en un segmento que generó aplausos, debate y reacciones políticas.
Ante millones de televidentes, el intérprete construyó una escena que recreó espacios populares de Puerto Rico: un colmado, una barbería, el piragüero, el vendedor de pinchos y palmeras frente a una escenografía que evocó el Morro.
Desde ese entorno, el artista defendió sus raíces y apostó por una narrativa cultural en lugar de un despliegue tecnológico convencional.
Dentro de “La Casita” aparecieron invitados que acompañaron el ambiente festivo. El actor chileno Pedro Pascal se dejó ver bailando y disfrutando según captaron las cámaras del estadio.
La colombiana Karol G respaldó a su colega celebrando la cultura latina, mientras Cardi B siguió el ritmo del show. También asistieron la actriz Jessica Alba y la cantante puertorriqueña Young Miko, quien representó a la nueva generación urbana.
El segmento incluyó la presencia de la influencer Alix Earle y del empresario David Grutman. Aunque no formaron parte del interior de la escenografía, Ricky Martin y Lady Gaga subieron al escenario para actuaciones especiales.
El boricua interpretó junto a Bad Bunny Lo que le pasó a Hawaii, uno de los momentos más coreados de la noche. Gaga sorprendió con una versión en salsa de Die With A Smile, giro que encendió al público.
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El cantante, ganador del Grammy 2026 a Álbum del Año, también protagonizó una escena emotiva al entregar su premio a un niño presente en el set. El gesto provocó una ovación. “Esto es para ustedes, para los que sueñan desde casa”, dijo, de acuerdo con la transmisión oficial.
El cierre llegó con DtMF y fuegos artificiales que iluminaron el estadio entre gritos y aplausos. En redes sociales, usuarios calificaron la presentación como “histórica” y “un triunfo para los latinos”. Otros destacaron la decisión de colocar símbolos cotidianos de la isla en uno de los eventos más vistos del planeta.
No obstante, el espectáculo también generó críticas. El presidente Donald Trump afirmó que fue “uno de los peores de la historia” y lo consideró “una grave ofensa a EEUU”, declaraciones que avivaron la discusión política en torno a la representación cultural dentro de eventos masivos.
Para la diáspora caribeña, el show tuvo otra lectura. Varios seguidores comentaron que ver escenas del barrio y escuchar español en horario estelar significó “sentirse en casa”. La actuación confirmó el peso de los artistas latinos en la industria global y abrió el debate sobre quién define la identidad del entretenimiento estadounidense.

