
Rahmanullah Lakanwal, el afgano acusado de disparar a dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca, se declaró inocente de los cargos en su contra durante una audiencia virtual celebrada ayer martes.
Las víctimas de agresión son la especialista Sarah Beckstrom, de 20 años, quien falleció al día siguiente de recibir los disparos, mientras que el sargento Andrew Wolfe, de 24 años, sigue en estado crítico en un hospital de Washington D. C.
El sospechoso compareció desde una cama de hospital, donde se recupera de un tiro que recibió al momento del ataque el pasado 26 de noviembre. Por el momento, enfrenta cargos por homicidio premeditado y otros delitos graves.
La jueza magistrada del Tribunal Superior de la ciudad de Washington, Renee Raymond, ordenó que Lakanwal permaneciera detenido sin derecho a fianza, citando la gravedad de los cargos y el peligro potencial para la comunidad.
“Está bastante claro que cruzó el país, 3.000 millas armado, con un propósito específico en mente”, afirmó la magistrada al justificar su decisión. Durante la audiencia virtual, Lakanwal permaneció en su cama quejándose de dolor y además tenía dificultades para abrir los ojos.
La investigación indica que el sospechoso condujo desde Bellingham, a unos 130 kilómetros al norte de Seattle, hasta la capital estadounidense para cometer el ataque.
Durante la audiencia, un traductor ayudó a Lakanwal a comunicarse en su lengua natal, el pashto. El abogado defensor, Terrence Austin, argumentó que su cliente no debía estar detenido debido a la falta de antecedentes penales y a los retrasos en la acusación.
Sin embargo, el fiscal federal Jeanine Pirro insistió en que la gravedad de los cargos y la falta de conexiones en la comunidad hacen de su liberación una opción inviable y un riesgo para la seguridad nacional.
Lakanwal, que llegó a Estados Unidos en 2021 tras haber trabajado con las fuerzas estadounidenses en Afganistán antes de la retirada y recibió el asilo en la actual administración de Donald Trump, también ha sido acusado de un acto terrorista internacional.
Según informes previos, Lakanwal había tenido problemas personales significativos antes del ataque. Se encontraba en una situación de creciente aislamiento, sin empleo y con episodios de comportamiento errático.
Un defensor comunitario alertó sobre su posible crisis emocional, describiendo cómo Lakanwal había pasado meses encerrado en su habitación, sin contacto con su familia y viviendo en condiciones precarias. Estos testimonios apuntan a una posible depresión severa, aunque no se había detectado previamente ningún indicio de violencia hacia otros.
El acusado fue reasentado en territorio estadounidense como parte de la Operación Aliados Bienvenidos, un programa del gobierno de EEUU para evacuar y reasentar a los afganos tras la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán.
Según correos electrónicos obtenidos por The Associated Press, Lakanwal había estado pasando por una serie de dificultades personales, incluyendo problemas financieros y familiares, lo que generaba preocupación entre quienes lo conocían.
Estos periodos eran seguidos por episodios “maníacos” de una o dos semanas, en los que tomaba el coche familiar y conducía sin rumbo fijo, llegando en una ocasión hasta Chicago y en otra hasta Arizona.