
El expresidente cubano Raúl Castro no asistió este viernes al acto político organizado en la Tribuna Antiimperialista José Martí, frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, para rechazar los cargos penales presentados en su contra por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
La movilización buscaba proyectar respaldo político tras la acusación formal divulgada el 20 de mayo por el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) contra el exmandatario y otros cinco exoficiales cubanos.
El acto estuvo presidido por Miguel Díaz-Canel, acompañado por altos funcionarios del Partido Comunista y representantes de las organizaciones oficialistas.
El discurso principal quedó en manos de Gerardo Hernández, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución y exagente de inteligencia cubano de la llamada Red Avispa.
A la concentración asistieron además Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto y escolta de Raúl Castro, y Mariela Castro, hija del general y directora del CENESEX. La presencia de familiares cercanos contrastó con la ausencia del propio homenajeado, en un acto diseñado para defenderlo públicamente.
El régimen movilizó desde la madrugada a miles de personas hacia el Malecón habanero, pese a la grave escasez de combustible, los apagones y las restricciones que afectan el transporte público. Reportes desde La Habana, obtenidos por CubaNet, señalaron el uso de ómnibus estatales, transporte militar y mecanismos de convocatoria en centros laborales y estudiantiles.
Durante la concentración se escucharon consignas como “Raúl es Raúl” y “Patria o Muerte”. En redes sociales, decenas de cubanos cuestionaron el costo político y material de la movilización en medio de una profunda crisis económica. Algunos calificaron el evento como un “circo político” organizado para fabricar respaldo a la cúpula gobernante.
La acusación presentada en EEUU está vinculada al derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996. En el hecho murieron cuatro personas: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
Según el expediente de la fiscalía estadounidense, Castro enfrenta cargos por conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, asesinato y destrucción de aeronaves.
De acuerdo con la acusación, Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, habría autorizado el uso de fuerza letal y ordenado el derribo de las aeronaves.
La acusación incluye a cinco pilotos: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
Horas antes del acto, la Embajada de EEUU en Cuba emitió una alerta de seguridad dirigida a sus ciudadanos. La sede diplomática advirtió sobre una manifestación oficialista frente a sus instalaciones, una mayor presencia policial, posibles desvíos de tráfico e interrupciones en los desplazamientos.