
El historiador cubano Julio César González Pagés denunció recientemente a través de su perfil en Facebook la aparición de un circuito de peleas clandestinas en Cuba, donde se reclutan jóvenes para participar en combates a cambio de dinero.
Según González, la oferta es de 20 euros por combate, y el objetivo es encontrar peleadores dispuestos a arriesgarse por dinero y notoriedad en redes sociales.
El proyecto, denominado Combate Libre, promete una plataforma para jóvenes que deseen competir en peleas sin la necesidad de experiencia previa. El circuito, surgido en Santiago de Cuba, ha logrado atraer a participantes de diversas provincias, incluyendo La Habana, Pinar del Río, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Granma, entre otras.
La fórmula es sencilla: sin importar la experiencia, aquellos interesados en ser parte de este espectáculo de combates pueden unirse, siempre y cuando cumplan con los requisitos de edad y condiciones físicas.
Los combates se realizan en lugares no convencionales, como techos de edificios, fábricas abandonadas y hasta en la calle. El objetivo es garantizar un espectáculo atractivo, priorizando el show y el nivel de los peleadores. No se requiere una experiencia profesional, y las peleas se organizan por nivel y peso para asegurar enfrentamientos equilibrados.
La promoción de este fenómeno ha sido difundida a través de redes sociales, donde se asegura que la visibilidad es una de las claves para atraer patrocinadores y expandir la operación a otras provincias. Según las publicaciones, estos combates se realizan en clandestinidad para evitar la intervención policial, pero la difusión del contenido en plataformas como Facebook y YouTube permite monetizar las peleas.
La oferta promete algo más que simples peleas: los jóvenes que se unan al proyecto Combate Libre no solo tienen la oportunidad de ganar dinero, sino también de obtener un título oficial de la liga, que en la actualidad parece ser un aliciente importante para los participantes. La organización garantiza reglas claras y contratos, a pesar de operar fuera de la legalidad.
Este tipo de iniciativas ha generado un debate entre la población, con muchas personas expresando su preocupación por la normalización de la violencia. Comentarios de usuarios en redes sociales reflejan indignación y tristeza ante lo que consideran una señal de la profunda crisis que atraviesa el país.
Patricia Pérez Ramos comentó: “Todos los días conocemos nuevas historias, para mi criterio, nada alentadoras”. Otros usuarios, como Luis Felipe Oviedo, señalaron que la situación refleja cómo las difíciles condiciones sociales y económicas están llevando a algunos a tomar decisiones drásticas para sobrevivir.
🥊 REPORTAJE ǀ PELEAS POR DINERO EN CUBA. Un nuevo negocio clandestino “sin miedo a sangrar”
Con el eslogan “Sin miedo a sangrar” gana terreno en Cuba un nuevo fenómeno de peleas clandestinas: Combate Libre, una liga “profesional” en la que jóvenes de distintas provincias pelean… pic.twitter.com/k5V0EEAlx6
— Árbol Invertido (@ArbolInvertido) October 9, 2025
Bernardo Maturell Martínez agregó que la propagación de estas peleas es una manifestación de la “conformidad y pasividad absoluta” ante el surgimiento de males sociales que antes no existían en la sociedad cubana.
Para algunos jóvenes, participar en estas peleas clandestinas parece ser una salida ante la desesperación. Como dijo uno de los reclutadores: “¿Tienes valor para sangrar por veinte euros?”, lo que denota la realidad de muchos cubanos que, ante la escasez de opciones, ven en este tipo de propuestas una forma rápida de obtener ingresos.
El proyecto también ha sido criticado por su similitud con las luchas romanas, en las que los gladiadores combatían por diversión del público y recompensa. La falta de regulación y las condiciones peligrosas de estos enfrentamientos generan preocupación en muchos sectores. Sin embargo, parece que la creciente popularidad del fenómeno ha hecho difícil erradicarlo.
Este tipo de proyectos clandestinos pone en evidencia una problemática mayor que afecta a Cuba en su conjunto. En un contexto marcado por la crisis económica, la falta de empleo y la escasez de recursos, muchos jóvenes se sienten atrapados y buscan soluciones rápidas, aunque arriesgadas. La creciente violencia en la isla es un factor más que agrava la situación, llevando a que cada vez más iniciativas como esta ganen terreno.