
Son muchos los sitios de Cuba que tuvieron un pasado próspero y vibrante, y que en la actualidad se encuentran congelados en el tiempo. Los creadores de contenido conocidos en redes sociales como Literalmente Cubano y Yaevids realizaron un recorrido por las calles desiertas de un pueblo que ya se considera “fantasma” en Cuba: Bejucal.
Los youtubers documentaron en su video la desolación de las calles, mostrando desde su deteriorada parroquia hasta la célebre Ciudad de los Niños. En cada rincón el abandono se refleja visiblemente.
Este municipio se benefició del auge azucarero del siglo XIX, lo que aún se percibe en el aire señorial que sobrevive a los derrumbes. Sin embargo, el tren, una vez símbolo de progreso, ahora es la opción menos confiable para quienes viajan desde La Habana.
La pequeña estación, en relativo buen estado, sugiere restauraciones esporádicas que poco mitigan el deterioro general. Para llegar a Bejucal, es necesario pasar por Santiago de las Vegas, otro pueblo en decadencia, donde las dificultades del transporte convierten cada viaje en una odisea.
En Bejucal, a media mañana, vendedores en bicicleta ofrecen ajo y cebolla, productos básicos que se valoran como tesoros. Con el sol en su apogeo, un puesto de granizados atrae a los vecinos, ofreciendo un alivio temporal al calor sofocante.
Yasevids comenta que la población en Bejucal en su mayoría son adultos mayores: “Ya es una sociedad, una población bastante envejecida. No se ve muchos jóvenes, casi todas las personas son mayores, pasan los 40, 50, 60 años”.
La mayoría de los jóvenes han emigrado, dejando a quienes no estudian en las universidades o no logran trasladarse a La Habana en busca de cualquier trabajo disponible.
En los pueblos, la única fuente de empleo significativa es la agricultura, lo que obliga a muchos jóvenes a trabajar en el campo. Aquellos que permanecen suelen ser padres o jóvenes que no estudian y se dedican a labores agrícolas.
Las oportunidades laborales fuera del sector agrícola son escasas, limitándose principalmente a trabajos en oficinas estatales. Esta situación refleja la falta de diversidad en las oportunidades de empleo en las zonas rurales del país.
El edificio del Partido Comunista, pintado de un verde chillón, destaca en la geografía del pueblo. A su alrededor, los avisos de “¡Peligro, derrumbe!” son un testimonio del deterioro. Frente a este, en la calle 10, una de las ruinas más impresionantes se alza como un recordatorio constante del pasado y presente de Bejucal.
La vida en Bejucal gira en torno al parque, donde las esculturas de fundadores y personalidades evocan “tiempos mejores”.
En el pueblo que una vez fue destino del primer ferrocarril del imperio español, todo parece incompleto o en ruinas. Las estatuas que representan a los barrios rivales, en lugar de un gallo y un escorpión, han perdido tanto que una de ellas, con un aguijón y patas faltantes, es objeto de bromas locales.
Bejucal, un antiguo núcleo próspero y vibrante en Cuba, hoy yace congelado en el tiempo, sentencia Literalmente Cubano. Su conexión con el pasado se mantiene a través de los pocos carros que, con suerte y recursos, llevan a sus habitantes de regreso a Santiago de las Vegas y, finalmente, a La Habana.