
El régimen castrista acusó a Estados Unidos de desarrollar una “operación de injerencia digital” contra Cuba, afirmando que el país norteamericano busca controlar el discurso sobre la Isla para justificar cualquier agresión.
La declaración se basa, supuestamente, en un análisis realizado por el Observatorio de Medios de Cubadebate sobre decenas de miles de publicaciones en internet relacionadas con Marco Rubio y el Departamento de Estado.
El medio oficialista cubano examinó 57.695 menciones públicas registradas entre el 20 de julio y el 9 de agosto. Según sus resultados, EEUU concentró 52,2% de las publicaciones geolocalizadas, frente a 5,4% correspondientes a Cuba.
Además, 47,3% del contenido analizado correspondió a retuits y entre las cuentas con mayor presencia aparecieron perfiles oficiales como los del Departamento de Estado y Rubio, junto con medios de comunicación, figuras políticas y usuarios vinculados a sectores conservadores estadounidenses.
A partir de estos datos, el medio estatal cubano sostiene que existe una operación de injerencia externa orientada a influir en la conversación digital sobre Cuba, en donde su imagen sea negativa para que las acciones del país norteamericano en su contra estén justificadas.
El análisis identifica además dos momentos de mayor actividad y una sucesión de publicaciones relacionadas con el informe sobre la Isla, nuevas sanciones, declaraciones de Rubio y posteriores reportes periodísticos sobre las capacidades de inteligencia de Washington relacionadas con Cuba.
La acusación de La Habana llega en un momento de creciente confrontación entre ambos gobiernos. En julio, el Departamento de Estado divulgó un documento de más de 100 páginas en el que describió durante décadas al régimen cubano como un actor desestabilizador ideológico.
Según el documento, la estrategia de Cuba ha sido promover movimientos políticos, desarrollar operaciones de inteligencia e impulsar actividades de influencia dentro del país norteamericano.
El informe fue presentado por Rubio como parte de la justificación para endurecer la política de Washington hacia La Habana, con un aumento de las sanciones.
La administración del presidente Donald Trump considera a Cuba un centro de actividades de inteligencia e influencia política, por lo que pretende aumentar la presión sobre el régimen.
Las autoridades cubanas han rechazado esas acusaciones y han denunciado reiteradamente las medidas estadounidenses como parte de una estrategia para desestabilizar al gobierno de la Isla.
En ese sentido, el análisis de Cubadebate también relaciona la actividad digital con la cobertura de medios estadounidenses sobre Cuba y con la difusión de información procedente de funcionarios de su país.
El medio considera que la coincidencia de mensajes y su posterior amplificación en redes forman parte de una estrategia de influencia para permear la imagen de la Isla y restarle apoyo internacional, además de justificar y normalizar cualquier medida en su contra, incluyendo una intervención militar eventual.
Con su denuncia, el régimen cubano coloca ahora la actividad digital en el centro de su respuesta a la política estadounidense, con ambos países señalándose mutuamente por actividades de inteligencia y propaganda contra el otro.