
El régimen cubano descartó cumplir con el ultimátum que le impuso la delegación estadounidense que viajó a La Habana el pasado 10 de abril. Cuba no liberará presos políticos de alto perfil, tal y como pidió Estados Unidos como un gesto de buena fe.
De acuerdo con la entrevista concedida a la AP por Ernesto Soberón Guzmán, embajador de Cuba ante la ONU, la dictadura castrista no aceptará que la excarcelación de opositores sea una condición previa para avanzar en otras cuestiones bilaterales.
Según Soberón, estos asuntos internos “no están sobre la mesa de negociación (…) Tenemos nuestro sistema legal, igual que en EEUU”, dijo, insistiendo en que ambos países deben respetar las leyes y la soberanía del otro.
Cuba, por tanto, no aceptará imposiciones externas en su sistema judicial, incluyendo las demandas de liberar a los presos políticos.
La respuesta de EEUU no se hizo esperar. El Departamento de Estado reiteró su compromiso con la liberación de los presos políticos en la isla y advirtió que el régimen cubano “debería dejar de jugar” mientras se mantienen las conversaciones.
A pesar de las tensiones, Washington señaló que Cuba aún tiene una oportunidad limitada para alcanzar un acuerdo, pero insistió en que la liberación de los opositores no debe ser negociada.
Según reportó la prensa estadounidense y posteriormente reconocido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el pasado 10 de abril se produjo una reunión secreta en La Habana.
Allí la delegación del Departamento de Estado, comandada por Marco Rubio, le habría dado al régimen dos semanas para liberar a presos políticos como Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo.
El plazo está a punto de agotarse y ahora Cuba confirma que no teme al ultimátum. A sabiendas de que su decisión puede enfadar a Donald Trump, quien se encuentra atareado en Irán, Soberón expresó que el gobierno cubano se prepara para “todos los escenarios”, incluida una intervención militar.
El embajador también destacó que Cuba sigue comprometida con el diálogo, pero subrayó que este debe ser “exitoso” para ambas partes. Al parecer, el régimen siente que tiene el poder de negociar algo, pese a su posición de extrema debilidad.
Un tema importante que también se tocó durante las reuniones fue la cuestión de las compensaciones por las propiedades confiscadas en Cuba después de 1959. Soberón confirmó que este asunto fue parte de la agenda, pero dejó claro que cualquier avance en este sentido dependerá de un alivio recíproco del embargo económico que pesa sobre la Isla desde hace más de seis décadas.
Según el diplomático cubano, la compensación por las propiedades estadounidenses confiscadas solo podrá ser discutida dentro de un acuerdo que también implique el levantamiento o la flexibilización de las sanciones impuestas por EEUU.
Mientras se desarrollan las negociaciones, Cuba enfrenta una grave crisis económica y humanitaria. El país atraviesa una escasez severa de combustible, apagones prolongados, falta de agua y un aumento de la pobreza generalizada.