
Ante la ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán mediante intensos bombardeos, el régimen castrista intenta demostrar que “cuenta con la capacidad” para defenderse en caso de ocurrir una agresión similar en el territorio cubano.
El Ejército Central de Cuba informó este lunes que ha iniciado una serie de entrenamientos intensivos de sus Brigadas de Defensa Antiaérea, un movimiento que, según las autoridades, es parte de la preparación para resguardar el espacio aéreo nacional ante posibles amenazas externas.
En publicaciones vía Facebook, la institución castrista precisó que las unidades se encuentran en una etapa final de adiestramiento que incluye dos semanas de ejercicios continuos destinados a perfeccionar las habilidades de los combatientes y cumplir con lo que describieron como su “sagrado deber” de defensa de la patria.
“Ante cualquier escenario, ante cualquier amenaza, la consigna es una sola: ¡Listos para defender la Patria! Nuestros cielos están y estarán siempre protegidos por la firmeza y el honor de quienes llevan el uniforme verde olivo”, dice el post.
La práctica militar se da en medio de un deterioro marcado en las relaciones entre La Habana y Washington, exacerbado por la intensificación del discurso estadounidense sobre una posible intervención diplomática o política.
Esta postura coincide con recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien sugirió que su administración podría estar cerca de una “toma amistosa” y controlada de Cuba, un concepto que ha generado intensos debates tanto dentro como fuera de la Isla.
La expresión de Trump, interpretada por algunos analistas como una metáfora de una posible intervención que no recurriría a la violencia, sino a la presión política y económica para impulsar reformas profundas, ha alimentado especulaciones sobre el futuro de la política estadounidense hacia el régimen castrista.
La cúpula del régimen seguramente teme a una intervención élite de EEUU como la realizada en Venezuela que dio como resultado la captura del expresidente de este país, Nicolás Maduro.
Esta situación podría imponer un escenario similar al de la nación sudamericana: un acuerdo en el que se mantengan ciertas estructuras del régimen cubano, pero bajo una tutela estadounidense, que al final de cuentas complicaría la transición hacia una democracia plena.
Desde la captura de Maduro, el presidente designado de la Isla, Miguel Díaz-Canel, ha asegurado que su gobierno se encuentra preparado militarmente para responder a cualquier tipo de invasión.
El pasado mes de enero, la televisión oficialista mostró a los altos mandos de la cúpula castrense observando maniobras con tanques, prácticas de tiro y sobrevuelos de helicópteros, como respuesta a lo que el régimen denomina una “ofensiva hegemónica” por parte de EEUU.
Sin embargo, las declaraciones de las autoridades cubanas quedan como mera propaganda, al notarse que el ejército cubano cuenta con antiguos tanques y helicópteros soviéticos, que no podrían responder de manera efectiva frente a equipo militar del actual siglo.