
El dictador castrista Miguel Díaz-Canel emitió una advertencia directa a Estados Unidos y a su presidente, Donald Trump, asegurando que el régimen cubano está intensificando su preparación militar para elevar el “costo” de una posible invasión.
El mensaje se lanzó en el contexto de un nuevo fin de semana de la Defensa, donde la dictadura castrista realiza ejercicio militar con viejos armamentos rusos. La televisión oficialista mostró a los altos mandos de la cúpula castrense observando maniobras con tanques, prácticas de tiro y sobrevuelos de helicópteros, como respuesta a lo que el régimen denomina una “ofensiva hegemónica” por parte de Estados Unidos.
Los ejercicios fueron presentados como una medida preventiva frente a las acciones militares de Estados Unidos en Venezuela, específicamente la captura de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero. Durante el evento, Díaz-Canel reiteró la importancia de la preparación para ejecutar una “guerra de todo el pueblo” ante una posible agresión externa.
La estrategia de propaganda es proyectar una imagen de fortaleza frente a la creciente confrontación con Washington. En semanas previas al 3 de enero, el dictador chavista hacía ejercicios similares y sus pocos seguidores practicando con pistolas de madera.
Pocos días después, todo el sistema de radares y las unidades militares que lo protegían no pudieron causar de una baja a los estadounidenses que entraron en la madrugada para capturarlo y llevarlo ante la justicia en Nueva York.
En Cuba se sabe que la imagen presentada por los medios estatales y el discurso triunfalista de Díaz-Canel contrastan con las percepciones más realistas de la situación militar cubana. Las imágenes difundidas mostraron antiguos tanques, helicópteros soviéticos, minas personales como si fuera una película bélica de bajo presupuesto. Ello generó desconfianza y mofa en las redes sociales de los propios cubanos.
Muchos consideran que estos ejercicios no abordan una amenaza externa real, sino que son una táctica para reforzar el control interno del régimen. El sistema militar cubano, lejos de proyectar la fortaleza descrita por el gobierno, ha mostrado deficiencias evidentes, como lo evidenció el rápido colapso de las fuerzas cubanas que estaban a cargo de la guardia personal de Maduro.
En este contexto, la reciente aprobación de “planes y medidas” para el paso al “Estado de Guerra” ha generado incertidumbre. Aunque los detalles sobre este estado de guerra siguen siendo vagos, se especula que este podría ser un intento del régimen para justificar un endurecimiento de las medidas de control social y suspender determinadas garantías constitucionales.
Uno de los aspectos más preocupantes de esta militarización es la reciente orden de citación al servicio militar obligatorio, incluso para aquellos que ya lo han cumplido en años anteriores.
Testimonios de ciudadanos en redes sociales han denunciado presiones, amenazas de sanciones penales y coacción psicológica para que acepten reincorporarse al ejército bajo el temor de ser arrestados si se niegan.
Sin embargo, para la mayoría de los cubanos, la amenaza más real no proviene del exterior, sino de la incapacidad del régimen para resolver los problemas estructurales internos que afectan la vida cotidiana. La crisis económica que azota la Isla, la escasez de alimentos y medicinas, y apagones interminables de más de 20 horas al día son las principales preocupaciones de la población.
Es un intento del régimen para justificar un endurecimiento de las medidas de control social y suspender determinadas garantías constitucionales?
Pero, el pueblo de Cuba tiene alguna “garantía constitucional”?