
El régimen cubano permitió este lunes 14 de julio una visita controlada al prisionero político José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), luego de semanas sin noticias sobre su paradero y estado de salud.
La confirmación de su fe de vida ocurre en medio de crecientes denuncias internacionales por las condiciones extremas en las que permanece el opositor desde el mes de abril.
Según información divulgada por su hermana, Ana Belkis Ferrer García, en la página oficial de Facebook del activista, “aproximadamente a las 4:00 pm de este lunes dieron fe de vida de #SOSFerrer”.
En el post se especifica que la única persona autorizada a verlo fue su esposa, Nelva Ismarays Ortega-Tamayo, durante un encuentro de aproximadamente una hora, que tuvo lugar bajo la estricta supervisión del oficial de la Seguridad del Estado Julio Fonseca, identificado por activistas como represor del G2.
Durante la visita, Ferrer describió un cuadro de salud preocupante. Ana Belkis reportó que “todo continúa igual, excepto las salvajes golpizas y las torturas extremas, las cuales de momento recesaron”, aunque persisten las condiciones que calificó como crueles e inhumanas.
El opositor permanece hacinado junto a los mismos delincuentes al servicio de la dictadura, en un entorno plagado de chinches, moscas y mosquitos. Continúa privado de atención médica, con “ambos oídos reventados, fuertes dolores de cabeza, tos, dolor de garganta, dolores musculares y articulares”, de acuerdo con el testimonio familiar. Además, se le obliga a consumir agua contaminada, al no permitirse el ingreso de agua purificada.
La situación de Ferrer no es un caso aislado. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han documentado de manera sistemática el uso de las prisiones cubanas para quebrar a los opositores mediante golpizas, privaciones de salud y tratos degradantes.
En un mensaje difundido tras la visita, Ana Belkis Ferrer exigió “justicia, libertad y vida para todos los detenidos y presos políticos”, al tiempo que responsabilizó directamente al gobierno cubano: “Abajo la dictadura Castro Canel comunista”.
El caso de Ferrer ha sido una de las expresiones más visibles de la represión política en la Isla. En sus múltiples encarcelamientos, el líder opositor ha denunciado reiteradas agresiones físicas, reclusión prolongada en celdas de castigo y condiciones de confinamiento extremo.
La comunidad internacional se mantiene alerta ante la posibilidad de un deterioro irreversible de su salud, quien además estuvo por más de 14 días en huelga de hambre en la prisión de Mar Verde, donde se encuentra recluido. La familia insiste en que la única garantía de integridad para Ferrer es su liberación inmediata y el cese de la violencia política.
Mientras tanto, la etiqueta #SOSFerrer continúa resonando como un llamado urgente de solidaridad y vigilancia ante un régimen que persiste en castigar la disidencia mediante métodos que contravienen los estándares internacionales de derechos humanos.
la novela del AIRE PRESENTA QUE DIRAN DE FERRER HOY SON UNOS DESCARADOS TODOS
claro que esta vivo y coleando si este ni es disindiente ni nada todo es componenda con el gobierno igual que lo de la huelguita