
El canciller Bruno Rodríguez presumió la supuesta “capacidad científica” de Cuba frente a las sanciones de Estados Unidos, al presumir la creación de un candidato vacunal fabricado en la Isla que supuestamente serviría como tratamiento contra el cáncer.
Sin embargo, el anuncio generó nuevas críticas y burlas, pues los cubanos no pudieron ignorar que este gran “avance médico” se da en un país que no invierte en absoluto en su población, que pese a lo dicho por la propaganda del régimen, carece hasta de las medicinas más básicas.
A través de su cuenta en X, Rodríguez destacó el candidato vacunal terapéutico HEBERSaVax, desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), y lo presentó como una muestra de “determinación, resistencia, creación e independencia” frente a lo que calificó como una política de “asfixia y guerra económica” por parte de Washington.
“Mientras la política de asfixia y guerra económica estadounidense se recrudece y persigue limitar al máximo la entrada de insumos al país, fundamentalmente los destinados a la salud; la ciencia cubana continúa diseñando y creando productos que nos brindan más bienestar y soberanía. Ejemplo de ello es HEBERSaVax, un novedoso candidato vacunal terapéutico cubano, único de su tipo en el mundo, y con grandes potencialidades en el tratamiento de varios tipos de cáncer. Preservar el derecho a la vida es tarea principal del Estado y Gobierno de #Cuba. Frente a la política criminal imperialista, aquí respondemos con más determinación, resistencia, creación e independencia”, escribió Rodríguez.
El producto, también identificado como CIGB-247, se encuentra en investigación desde hace varios años y está diseñado para el tratamiento de determinados tumores sólidos, entre ellos cáncer de hígado y cáncer de ovario.
Aunque la narrativa oficial lo presenta como un desarrollo novedoso, todavía continúa en fase de ensayos clínicos y no constituye un medicamento aprobado para uso general.
Sin embargo lo que destacó no fue el “logro” cubano presumido por Rodríguez, sino el contraste con una realidad en la que un país desarrolla un supuesto tratamiento contra el cáncer y al mismo tiempo sufre una escasez generalizada de medicamentos básicos.
Medicamentos de uso frecuente como paracetamol, ibuprofeno, naproxeno y antibióticos suelen desaparecer durante largos períodos del mercado estatal, obligando a miles de familias a buscarlos en el mercado informal a precios elevados.
La propia dirigencia cubana ha reconocido el deterioro de la situación. Días antes de la publicación de Rodríguez, Miguel Díaz-Canel admitió que alrededor de la mitad de los medicamentos afectados no habían podido distribuirse debido a problemas de combustible y que más de un 95% del cuadro básico presentaba dificultades.
Las medicinas no se encuentran ni en las farmacias para su venta al público, ni en los hospitales para el tratamiento de pacientes, y han sido miles los ciudadanos con retrasos en cirugías por falta de insumos médicos y antibióticos, o que atraviesan periodos postoperatorios en dolor sin analgésicos.
La crisis también afecta otros aspectos de la vida diaria. Cuba atraviesa una prolongada emergencia energética y en varias provincias los ciudadanos enfrentan apagones que superan las 20 horas diarias debido a averías en termoeléctricas y falta de combustible.
Mientras Rodríguez insiste en que Cuba es una “potencia” tecnológica y médica, el gobierno sigue sin la capacidad para atender todos los rubros del país, pero los acapara de todos modos.
Así, mientras prohíbe a campesinos y ganaderos disponer de sus productos con libertad, sigue sin invertir lo suficiente en su producción, con lo que el país no produce suficiente harina, carne ni leche, ni siquiera para cubrir la demanda de los niños de la Isla.
La promoción de logros científicos y acuerdos de exportación farmacéutica ocurre al mismo tiempo que muchos ciudadanos continúan enfrentando carencias de medicamentos, alimentos y electricidad dentro del país, no por obstáculo de EEUU, sino por un gobierno que se rehúsa a permitir que alguien más administre los recursos del país, incluso cuando él mismo no puede hacerlo.
Mientras el gobierno busca limpiar su imagen, hacerse víctima ante el mundo y recalcar sus mínimos logros que no ayudan en nada a su propia población -sino que son más bien bienes exportables que vendería en dólares a otros países, como ya ha hecho, para luego no invertir nada en mejorar la calidad de vida de su gente- el pueblo padece la escasez generalizada y pasa más de 20 horas diarias sin electricidad por la falta de combustible y el mal estado de las plantas eléctricas del país.
Mientras la política de asfixia y guerra económica estadounidense se recrudece y persigue limitar al máximo la entrada de insumos al país, fundamentalmente los destinados a la salud; la ciencia cubana continúa diseñando y creando productos que nos brindan más bienestar y… pic.twitter.com/82nSG653MA
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) June 15, 2026