
Tras las vergonzosas declaraciones de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, Martha Elena Feitó Cabrera, sobre los indigentes en Cuba, el régimen castrista ha comenzado a reconocer este problema que existe en toda la Isla.
A través de TV Camagüey, la Dirección Provincial de Salud Pública de Camagüey reconoció la existencia de al menos 59 personas en conducta deambulante en el municipio cabecera. Además, otras 31 reciben atención institucional.
Sin embargo, la cifra real podría ser mucho mayor, dado que no se realiza un censo nacional desde 2012, lo que impide tener una visión clara del alcance del problema en dicho territorio y otras provincias.
Las estadísticas locales apuntan a que el 30% de los deambulantes consume alcohol en exceso, otro 30% sufre de alguna discapacidad, y un 24% padece trastornos mentales. A este panorama se suman los alarmantes testimonios de adultos mayores que han sido despojados de sus viviendas por familiares.
A pesar de la existencia de nueve Centros de Protección Social en el país, muchos de los beneficiarios que reciben alojamiento temporal por hasta 90 días en estos centros terminan regresando a la calle tras su egreso.
Sin políticas de reintegración real, sin acceso a empleo, ni viviendas dignas, el retorno al desamparo es inevitable. Este ciclo refleja la falta de un acompañamiento sostenible para los más vulnerables.
Aunque el gobierno cubano ha reconocido oficialmente la problemática con el acuerdo 10056/2025, que define la conducta deambulante como resultado de múltiples factores como la inseguridad habitacional, problemas de salud y falta de autonomía económica, este protocolo se enfoca más en la contención que en la verdadera reintegración social de los afectados.
La ridícula y falsa declaración de la exministra Martha Elena Feitó
En una reunión conjunta de las Comisiones Permanentes de Trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Marta Elena Feitó Cabrera, quien ocupaba el cargo de Ministra de Trabajo y Seguridad Social, causó gran controversia al declarar:
La ministra afirmó que las personas que se ven en las calles pidiendo limosna estaban “disfrazadas de mendigos”. Esta afirmación despectiva generó indignación tanto dentro como fuera de la Isla, lo que desencadenó una ola de críticas hacia su figura, especialmente por su falta de sensibilidad hacia los sectores más vulnerables de la población.
Días después, Feitó Cabrera reconoció los errores cometidos durante su intervención y presentó su renuncia al cargo, la cual fue aceptada por el Buró Político y el Consejo de Estado.
La solicitud de renuncia fue discutida en el contexto de la necesidad de garantizar mayor objetividad y sensibilidad en el tratamiento de temas cruciales, como los problemas que afectan a los grupos más desprotegidos de la sociedad cubana.
La renuncia de Feitó Cabrera fue recibida con críticas por parte de la comunidad cubana, que, además de cuestionar sus declaraciones, exigió la dimisión de otros funcionarios que no cuestionaron sus palabras durante la reunión.
Muchos opinaban que no solo ella, sino también aquellos que la apoyaron en su intervención, deberían rendir cuentas por su falta de humanidad al tratar temas de tanta importancia social.