
La ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Martha Elena Feitó, aseguró en una comisión de la Asamblea Nacional que no existen mendigos en el país.
“Cuando usted le mira las manos, la ropa, están disfrazadas de mendigos. No son mendigos. En Cuba no hay mendigos”, afirmó Feitó, lo que rápidamente desató una ola de críticas y comentarios indignados entre los ciudadanos, tanto dentro como fuera de la Isla.
“¿Dónde vive esa ministra?”, cuestionó uno de los usuarios en las redes sociales. “Si ella camina por La Habana, debería ver a los ancianos buscando en los basureros, no precisamente para recolectar materiales reciclables, sino porque tienen hambre”, agregó otra persona.
Las declaraciones de la ministra reflejan la insensibilidad y desconexión de la clase política con la realidad que viven millones de ciudadanos.
En sus declaraciones, la ministra pareció reducir la problemática de la pobreza y la mendicidad a un simple “disfraz”, ignorando las verdaderas causas del sufrimiento de miles de cubanos. Las pensiones y salarios miserables, sumados a la creciente falta de alimentos y medicinas, son algunos de los factores que han llevado a miles de ciudadanos a vivir en situaciones de “extrema vulnerabilidad”, tal y como ha catalogado el propio régimen en otras ocasiones.
Además, muchos cubanos señalaron que, lejos de ofrecer soluciones, las autoridades parecen más interesadas en ocultar la pobreza y las realidades más duras del país. “Lo que realmente hay que combatir no es a los mendigos, sino a la pobreza”, enfatizó uno de los internautas.
Este punto de vista fue respaldado por muchos, quienes consideran que las políticas gubernamentales y el modelo económico impuesto en Cuba son los principales responsables de las carencias y desigualdades sociales que persisten en la isla.
“La ministra no tiene vergüenza. Sus palabras son las mismas que escuchábamos hace décadas, cuando decían que los pobres lo eran porque querían, porque eran vagos o drogadictos”, señaló un cubano.
La crítica se centró en que los dirigentes cubanos, cada vez más alejados de la realidad del pueblo, parecen vivir en una burbuja de privilegio que les impide ver la miseria que enfrenta la mayoría de los ciudadanos.
La indignación llegó a su punto máximo cuando se recordó que la ministra no es la única figura pública que ha hecho declaraciones desconcertantes sobre la situación del país. Otros funcionarios y representantes del gobierno, como el exministro Alejandro Gil, han minimizado los problemas económicos, atribuyéndolos a factores externos, como el embargo estadounidense, en lugar de abordar los problemas estructurales del sistema cubano.
El economista Mauricio de Miranda indicó que a la cúpula de poder en Cuba “no le interesa en lo más mínimo la causa de la miseria en la que viven tantos cubanos, los mendigos y quienes no lo son. Y esa causa, la principal, es el modelo económico y político fallido que han impuesto quienes han detentado el poder por tantas décadas y ahora mismo, agravadas por la incompetencia de este gobierno que tiene ministros como esta señora”.
Sobre el llamado de Feitó a combatir a este tipo de personas, De Miranda sugirió que “no hay que ‘combatir’ a los mendigos, hay que combatir a la pobreza y este gobierno es incapaz de ello, porque es el que la ha multiplicado con sus políticas fallidas hasta llevar al país entero al barranco. No hay que combatir a los jóvenes drogadictos, hay que combatir a las condiciones que han llevado a que entre muchos de ellos pulule ‘el químico’”.
“El problema no es la ministra, aunque también. El problema es, fundamentalmente, el sistema que multiplica miseria, profundiza el subdesarrollo, conculca libertades y reprime a quienes tienen el valor de enfrentarles”, concluyó.