
La icónica jugadora de voleibol y entrenadora cubana, Regla Torres, ha anunciado su retiro como entrenadora de equipos femeninos de voleibol en Cuba, poniendo fin a una carrera de 17 años.
La razón de su decisión, que ha causado controversia, se debe a la pérdida de respeto hacia los atletas y entrenadores en el deporte cubano, según dijo en una entrevista al canal de YouTube DeporCuba.
La nombrada “Mejor Jugadora de Voleibol del Siglo XX” explicó que la falta de respeto hacia los atletas y la creciente relajación de la disciplina fueron factores decisivos para su retiro.
“Una de las cosas por las que yo decido retirarme es porque se le ha perdido el respeto al atleta y a los entrenadores”, comentó la nacida en La Habana. A lo largo de su carrera como entrenadora, Torres trató de transmitir a las nuevas generaciones los principios que le dieron éxito en su época de jugadora: disciplina, sacrificio y amor por la camiseta.
Durante su época como jugadora, Regla Torres fue parte de una de las mejores selecciones de voleibol femenino en la historia, las Morenas del Caribe, que lograron tres medallas de oro olímpicas consecutivas, una hazaña sin igual en la historia del deporte.
Torres subrayó que la clave del éxito de ese equipo fue la disciplina y la exigencia constante. Las jugadoras veteranas, como Tani Ortiz y Lili Izquierdo, inculcaron a las más jóvenes la importancia de mantener la ética de trabajo y el rigor tanto dentro como fuera de la cancha.
Una de las principales críticas que Torres formuló fue la falta de disciplina en el equipo tras la retirada de su generación. Según ella, cuando su ciclo se terminó, la rigurosidad en los entrenamientos comenzó a desaparecer, lo que contribuyó al descenso del nivel competitivo del voleibol femenino cubano.
“Cuando mi generación se fue, la disciplina se fue con nosotros”, lamentó Torres, quien recordó que el equipo de su época entrenaba de forma “salvaje” y en condiciones extremas para estar siempre un paso por delante de sus rivales.
La mujer de 50 años también fue crítica con la llegada de entrenadores masculinos para dirigir al equipo femenino, algo que fue una gran preocupación para Eugenio George, su histórico entrenador. “Eugenio George estaba muy en contra de que entrenadores del sector masculino dirigieran el equipo femenino”, comentó. Esta decisión afectó los entrenamientos y llevó al olvido de algunos métodos que fueron claves para el éxito de su generación.
Torres también se refirió a la evolución de los métodos de entrenamiento en el voleibol cubano, especialmente tras la retirada de las jugadoras veteranas y la llegada de nuevas generaciones de entrenadores.
“La filosofía de entrenamiento cambió”, explicó Torres, criticando la pérdida de los métodos que, según ella, fueron fundamentales para mantener la competitividad a nivel mundial. A pesar de los cambios, Torres defendió la calidad de su equipo, destacando que el voleibol cubano de su era no era obsoleto, como algunos aseguran, sino que se adaptó a las nuevas reglas y exigencias.
A lo largo de su carrera, Regla Torres siempre destacó la importancia de los sacrificios de su generación, que, según ella, fue la base de todo lo que vino después. Durante la época del “Periodo Especial”, las jugadoras cubanas enfrentaron dificultades económicas extremas, recibiendo solo 50 pesos cubanos mensuales, pero aun así lucharon por la bandera cubana con todo su esfuerzo.
“Nosotras jugábamos por Cuba, por la bandera, por la gente, y con mucha vergüenza”, recordó Torres.
En una de sus declaraciones más contundentes, expresó estar “harta” del trato hacia los deportistas cubanos, especialmente cuando se les considera incapaces de pensar o tomar decisiones propias. “Se nos ha perdido el respeto”, lamentó Torres, lo que la llevó a tomar la decisión de retirarse.
La exjugadora y entrenadora de voleibol cubano cree que este deterioro en el respeto es uno de los factores que ha afectado al rendimiento y la moral de los atletas cubanos en la actualidad.
Regla Torres debutó muy joven en la élite: con apenas 14 años ya integraba equipos juveniles en competencias internacionales, y a los 17 se convirtió en campeona olímpica en Barcelona 1992, la voleibolista más joven en lograr un oro olímpico.
Como pieza clave de las “Morenas del Caribe”, lideró el dominio mundial de Cuba en los años noventa desde la posición de central, destacando por su estatura, potencia de ataque y capacidad de bloqueo.
Con la selección cubana ganó tres medallas de oro olímpicas consecutivas: Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000, una gesta única en el voleibol femenino. También conquistó títulos en Campeonatos Mundiales y Copas del Mundo, acumulando múltiples premios individuales como Jugadora Más Valiosa y Mejor Bloqueadora en los grandes torneos.
En 2001 la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) la nombró “Mejor Jugadora de Voleibol del Siglo XX” y ese mismo año ingresó en el Salón Internacional de la Fama del Voleibol en Holyoke, Estados Unidos, reconocimiento a una trayectoria que la consolidó como leyenda del deporte cubano y mundial.