
La empresa estatal Fincimex S.A., administrada por los militares cubanos de Gaesa, promociona un polémico servicio de entrega de remesas por medio de una transferencia hacia tarjetas en pesos cubanos de alguno de los tres principales bancos comerciales en Cuba.
Según la publicidad en redes sociales, a los cubanos que opten por esa opción se les da una “tasa de cambio favorable” para depósitos en cuentas de los bancos Metropolitano, Popular de Ahorro y de Crédito y Comercio.
La entidad presentó la opción como un mecanismo rápido y seguro para recibir dinero desde cualquier parte del mundo, pero el anuncio abrió nuevas dudas entre los usuarios por el uso de la tasa flotante del Banco Central de Cuba (BCC), que está muy por debajo del tipo de cambio en el mercado informal.
Por ejemplo, para el 21 de abril, el BCC estableció que un dólar equivale a 488 CUP. Pero en el mercado informal la cotización está cercana a los 520 CUP.
La financiera explicó en su perfil oficial de Facebook que estos envíos se hacen a tarjetas en CUP y que el depósito es inmediato. La medida apunta a captar divisas a través de un canje superior a la tasa oficial de 120 CUP que se utilizaba hasta hace poco (antes del 18 de diciembre de 2025).
Las reacciones de los usuarios dejaron ver que el anuncio no disipó las inquietudes. Varios comentarios reclamaron una explicación simple sobre qué significa realmente un cambio “favorable”.
Otros cuestionaron la ausencia de transparencia en torno al monto final que recibe el destinatario en la tarjeta a partir de la cifra que el remitente le pone.
Otro foco de malestar estuvo en la posibilidad de retirar el dinero. Un usuario preguntó cómo convertir en efectivo ese saldo en moneda nacional y Fincimex respondió que la cuenta puede administrarse con la tarjeta CUP, usando ventanilla, cajeros automáticos o Cajas Extra. La respuesta no convenció. De inmediato surgieron réplicas sobre la escasez de efectivo en los ATM y las limitaciones para sacar dinero en bancos y comercios.
Esa preocupación fue reforzada por otros comentarios que describen colas bancarias, entregas parciales de 1.000, 2.000, 3.000 o hasta 5.000 pesos y restricciones que, según los clientes, impiden disponer libremente del dinero recibido.
También aparecieron críticas que califican el saldo en tarjeta como “dinero fantasma”, por la dificultad de usarlo en efectivo o encontrar suficientes espacios donde gastarlo en medio de la crisis de liquidez que golpea a la Isla.
Práctica extendida de cobrar un 10% adicional para quienes decidan pagar por transferencia
En Cuba, el pago electrónico enfrenta frecuentes obstáculos, con algunos comerciantes aplicando un recargo de hasta el 10% por transferencias en comparación con los pagos en efectivo.
La política de bancarización promovida por el Estado se ve afectada por fallas técnicas y una persistente dependencia del dinero físico, lo que contradice los esfuerzos oficiales de modernización financiera.
En diversas tiendas y cafeterías, los clientes intentan pagar mediante transferencia, pero son rechazados con respuestas como “no hay sistema” o “solo efectivo”.
Los negocios privados prefieren esta última opción por dos razones: evitar el control fiscal y facilitar la compra de dólares en el mercado informal, necesario para importar productos. La falta de acceso a divisas oficiales hace que el efectivo siga siendo esencial para las pequeñas y medianas empresas en el país.