
Un anuncio de renta de un apartamento de lujo en el Vedado, publicado en Facebook por Habana Inmobiliaria, ha generado una ola de reacciones y críticas en redes sociales.
La propiedad, recién remodelada y con vista al mar, se ofrece por 2.400 dólares al mes de renta (casi un millón de pesos cubanos, según el tipo de cambio en el mercado informal de divisas), un valor que parece obviar la ubicación de la propiedad, situada en un país lleno de calamidades donde nadie quiere vivir. El departamento también se vende por 275.000 dólares, equivalente a 110 millones de CUP.
El inmueble de 220 metros cuadrados cuenta con tres habitaciones, cuatro baños, cocina, comedor, terraza en L, cuarto de lavado, recibidor y garaje, y se entrega completamente amueblado.
Según la publicación, el apartamento se ubica cerca de Línea y G, en una zona céntrica de La Habana, y promete luz natural, vistas panorámicas y diseño moderno. La descripción lo presenta como una “experiencia de vida” para quienes buscan exclusividad y comodidad. Sin embargo, el contraste entre este tipo de propiedades y la realidad económica del país encendió un intenso debate en redes.
En los comentarios, usuarios como Estela Castañeda calificaron el anuncio de “una burla” ante el deterioro de la ciudad y las carencias que enfrenta la población. Otros señalaron la contradicción de ofrecer lujo en medio de apagones y escasez de servicios básicos. “Vista encantadora… en apagón constante”, ironizó una internauta.
También surgieron dudas sobre el origen de la propiedad. Varios comentarios insinuaron que podría tratarse de bienes expropiados antes de 1959 y advirtieron sobre posibles reclamaciones futuras. “A quién se la habrán robado”, escribió una usuaria, mientras otros recordaron que el sistema jurídico cubano no garantiza la seguridad de las inversiones privadas.
La fiabilidad de los servicios fue otro punto de crítica recurrente. Muchos se preguntaron cómo funcionaría el ascensor durante los frecuentes cortes eléctricos o si habría suministro estable de agua y gas. Algunos hicieron comparaciones con precios de alquiler en Estados Unidos, resaltando que en Cuba el costo no se corresponde con la calidad de los servicios ni la situación general del país.

En ese sentido, la mayoría coincidió en que el contexto de crisis y la presencia de un mercado inmobiliario dolarizado profundizan las desigualdades.
El debate también reflejó el escepticismo sobre quiénes podrían permitirse este tipo de propiedades. Varios apuntaron que solo funcionarios, empresarios vinculados al régimen o cubanos con ingresos en el exterior tendrían acceso a estas ofertas. “Ni un cubano de a pie puede rentar, mucho menos comprar”, señaló una comentarista.
A nivel mundial, la relación entre el precio de compra y el alquiler mensual de una propiedad suele seguir la regla del 1%, que indica que el alquiler mensual debe ser al menos el 1% del valor de la propiedad. Este cálculo sugiere que sería más rentable comprar que alquilar propiedades en áreas con un price-to-rent ratio bajo.

