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Reportan brote de vómitos y diarreas en La Habana: el régimen niega una epidemia

Reportan brote de vómitos y diarreas en La Habana
La recogida irregular de desechos constituye otra preocupación. (Foto © Periódico Cubano)

Residentes de varios barrios de La Habana reportaron a finales de junio un aumento de personas con vómitos, diarreas y fiebre, en medio de apagones prolongados, dificultades para recibir agua potable y acumulación de residuos. Las autoridades sanitarias niegan que exista una epidemia, aunque reconocen un escenario higiénico complejo.

Los testimonios disponibles no permiten establecer la cantidad de afectados ni confirmar el agente causante. Tampoco se han publicado estadísticas oficiales detalladas por municipios, edades o fechas de aparición de los síntomas.

Vecinos relacionan los casos con el agua y los alimentos

Una residente de Centro Habana aseguró que circulan versiones sobre una rotura que habría mezclado agua potable con aguas residuales. La denuncia no ha sido acompañada por análisis públicos que confirmen la contaminación de la red.

Algunas fuentes consultadas por Periódico Cubano afirman que el líquido llega amarillo o con condiciones inadecuadas. En La Güinera, una ciudadana vinculó los síntomas con el agua y la imposibilidad de refrigerar alimentos durante los cortes eléctricos.

Los apagones crean un riesgo adicional porque interrumpen la conservación de carnes, lácteos y comidas preparadas. En hogares sin refrigeración durante varias horas, el deterioro de los alimentos puede incrementar la exposición a enfermedades gastrointestinales.

La crisis eléctrica también afecta el bombeo. En mayo, el Gobierno reconoció que 376.055 habitantes de la capital enfrentaban problemas con el suministro de agua; 66.961 por averías y el resto, principalmente, por falta de electricidad.

Basura acumulada agrava el panorama sanitario

La recogida irregular de desechos constituye otra preocupación. Las propias autoridades admitieron limitaciones para atender calles y microvertederos, mientras buscaban alternativas de limpieza ante la escasez de combustible.

Testimonios citados por Martí Noticias también mencionan quemas de basura y posibles casos de hepatitis A y sarna. El Ministerio de Salud Pública indicó que mantiene vigilancia sobre la hepatitis, pero descartó que exista una epidemia.

La ausencia de datos periódicos y desglosados dificulta evaluar esa afirmación. Negar una epidemia no equivale a descartar un brote localizado ni responde a las denuncias sobre personas que aseguran no haber recibido atención médica en sus comunidades.

El Gobierno enfrenta reclamos de transparencia

El problema trasciende la aparición de síntomas. La combinación de agua insegura, comida mal conservada, basura, escasez de medicamentos y debilitamiento de los servicios médicos configura un riesgo sanitario que exige información verificable y respuestas rápidas.

El Gobierno atribuye gran parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses y a la falta de combustible. Sin embargo, funcionarios oficialistas también han reconocido fallas organizativas y “reservas” en la gestión del agua, los alimentos y la comunicación pública.

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