
En los últimos días, la quema de basura en numerosas zonas residenciales de La Habana se ha convertido en una práctica frecuente ante el colapso del sistema de recolección de desechos, generando creciente preocupación por sus efectos nocivos en la salud pública.
Solo 44 de los 106 camiones de recogida en la capital estarían operativos, lo que ha provocado la acumulación desmedida de residuos en calles, esquinas y barrios enteros. Según denuncias ciudadanas, ante la proliferación de moscas, roedores y malos olores, vecinos han optado por prender fuego a los desechos como medida desesperada.
Sin embargo, esta práctica libera humo tóxico cargado de partículas contaminantes que pueden agravar enfermedades de diversa índole. “La basura no desaparece con fuego, solo cambia de forma y se mete en tus pulmones”, alertó en redes la activista identificada como Lara Crof, quien subrayó los riesgos de inhalar gases nocivos y metales pesados derivados de la combustión.
Muchos usuarios consideran que el propio gobierno estaría detrás de este fenómeno. Uno de los focos más preocupantes se reporta en la zona de Puentes Grandes, en el municipio Plaza de la Revolución, donde vecinos denuncian la instalación de un quemadero de desechos en áreas del Parque Metropolitano de La Habana, a escasos 50 metros del hospital Clínico Quirúrgico de 26.
La productora musical Laura Martín Nieto alertó que el humo ya está provocando afectaciones respiratorias visibles en la comunidad. “El monóxido de carbono mata. No sabemos el costo de salud y ambiental de la combustión de todo tipo de desechos”, escribió en Facebook, pidiendo la difusión urgente de la denuncia.
Residentes como Yorni Cabrera describen escenas de contaminación extrema: “Estamos atrapados dentro de la casa en medio de una masa espesa de humo tóxico”, explicó, asegurando que su madre sufrió una crisis de asma mientras el barrio permanecía cubierto por la humareda. Según su testimonio, la falta de transporte y combustible agrava la situación, dificultando incluso el traslado a centros hospitalarios.
Las denuncias no se limitan a Plaza de la Revolución. En Lawton, vecinos reportaron la quema de basura en plena zona residencial ante la falta de combustible para trasladarla a vertederos.
Desde Regla, residentes describieron densas columnas de humo que impedían la visibilidad hacia la bahía. En Diez de Octubre, ciudadanos afirman que la acumulación de desechos es generalizada debido a la ausencia de recogida diaria.
La situación ocurre en un contexto de deterioro de los servicios públicos y escasez de combustible, que ha impactado gravemente la gestión de residuos sólidos en la capital. Mientras las autoridades no ofrecen soluciones visibles, los habaneros enfrentan un dilema que muchos califican de insostenible: convivir con montañas de basura o exponerse a los riesgos de la quema descontrolada.
Organizaciones ciudadanas y vecinos insisten en que la prioridad debe ser proteger la salud pública y evitar que una crisis de gestión se transforme en una emergencia sanitaria de mayores proporciones.

