
El Hospital Pediátrico Universitario Juan Manuel Márquez, en La Habana, confirmó ayer martes que un grupo de personas ingresó de manera violenta a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica durante la noche del lunes. La institución afirmó que el incidente alteró el funcionamiento del servicio, generó tensión entre los trabajadores y puso en riesgo la atención de los niños hospitalizados.
La nota informativa, firmada por el Consejo de Dirección, no precisó cuántas personas participaron, cómo consiguieron acceder a un área restringida ni qué motivó su actuación. Tampoco informó si médicos o enfermeros resultaron lesionados, si hubo detenidos o si los involucrados portaban armas.
La institución recordó que la terapia intensiva atiende a niños politraumatizados, pacientes neuroquirúrgicos y menores con otras enfermedades que requieren vigilancia y cuidados especializados. Una interrupción dentro de esa sala puede comprometer tratamientos, equipos médicos y la estabilidad de pacientes vulnerables.
En el comunicado, donde no se ofrecieron mayores detalles sobre la irrupción, la dirección agradeció la actuación “profesional, serena y responsable” del equipo de salud, así como el apoyo de las autoridades competentes. De acuerdo con la versión oficial, esa intervención permitió recuperar el control del área y garantizar la continuidad de la asistencia.
Dos días antes, la página de Facebook NiO Reportando Un Crimen había divulgado una denuncia sobre una presunta agresión contra médicos y enfermeros en la terapia intensiva del mismo hospital. La publicación aclaró que no había podido comprobar los hechos de forma independiente ni obtener una versión oficial de las autoridades sanitarias o policiales.
Según aquel testimonio, cuatro hombres, incluido el padre de un niño recién ingresado, habrían irrumpido en la unidad presuntamente armados con cuchillos y chabetas. La denuncia sostenía que el conflicto comenzó porque el menor permanecía en un pasillo debido a la supuesta falta de habitaciones.
Tras recibir explicaciones de los trabajadores, los hombres habrían reaccionado violentamente y agredido al personal que se encontraba de servicio, según esa versión. Los supuestos atacantes abandonaron posteriormente el lugar y las autoridades iniciaron una investigación.
La dirección del hospital hizo un llamado a mantener un ambiente de respeto, diálogo y colaboración dentro de las instituciones de salud. También defendió la labor de médicos y enfermeros, a quienes describió como profesionales comprometidos con el cuidado de la vida de los niños.

