
El gobierno de la República Dominicana ha emitido un ultimátum a nueve funcionarios de la Embajada de Cuba en Santo Domingo, exigiéndoles abandonar el país junto a sus familias antes del próximo domingo 16 de agosto.
Hasta el momento, la Cancillería dominicana no ha ofrecido explicaciones oficiales sobre las causas de esta drástica medida. La disposición, que afecta a un total de 21 personas, marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, debilitadas tras meses de distanciamiento político.
#LoÚltimoLD | El Gobierno de República Dominicana dio un ultimátum a la Embajada de Cuba en Santo Domingo para que nueve de sus funcionarios y sus familiares abandonen el país.
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— LISTÍN DIARIO (@ListinDiario) August 13, 2026
Se espera que en las próximas horas se publique un comunicado que esclarezca las razones detrás de este movimiento, que ocurre en un escenario de reconfiguración de las alianzas en la región.
Un cambio de postura en Santo Domingo
El enfriamiento de los vínculos entre ambos gobiernos ha sido progresivo. El presidente Luis Abinader ha dejado atrás el discurso tradicional de solidaridad histórica, marcando una línea clara al declarar en mayo de este año que Cuba “obviamente no es un Estado democrático”.
Esta retórica ha sido respaldada por acciones concretas. República Dominicana se abstuvo recientemente en la votación de la ONU respecto al embargo estadounidense contra la isla, alejándose de la mayoría regional.
Previamente, en octubre de 2025, el gobierno dominicano ya había excluido al régimen cubano de la X Cumbre de las Américas, argumentando la necesidad de preservar el enfoque del foro.
El aislamiento regional de La Habana
La salida forzada de este personal diplomático no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia regional que afecta a Cuba en 2026. La Habana ha visto cómo se deterioran o rompen sus canales diplomáticos en países como Ecuador, Costa Rica y Colombia.
Ante esta serie de expulsiones y cierres de embajadas, el régimen cubano ha sostenido una narrativa constante, calificando estas decisiones como «arbitrarias» e «injustificadas», al tiempo que las atribuye a presiones ejercidas por parte de EEUU.
Incertidumbre sobre el futuro de las relaciones
Aunque los vínculos entre ambas naciones fueron restablecidos en 1998 —poniendo fin a décadas de confrontación iniciadas tras la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo—, el presente episodio pone en vilo la estabilidad diplomática.
La medida dominicana destaca por su alcance, al incluir no solo a los funcionarios, sino también a sus núcleos familiares, una acción contundente que subraya la gravedad con la que Santo Domingo está gestionando su actual política exterior hacia La Habana.

