
El régimen castrista confirmó, después de una semana de la operación de Estados Unidos en Venezuela, que se repatriarán los cuerpos de los 32 militares cubanos que fallecieron el pasado 3 de enero en Caracas.
Según la nota oficial, el avión llegará el venidero jueves 15 de enero por el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana. Posteriormente, el cortejo fúnebre recorrerá la Avenida Rancho Boyeros hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Durante el trayecto, el régimen prevé concentraciones “espontáneas” de ciudadanos para rendir honores, una práctica habitual en actos políticos cuidadosamente organizados. A partir de las 10:00 de la mañana del 15 de enero, la población podrá acceder a la sede del Ministerio de las FAR para despedirse de los fallecidos.
Al día siguiente, viernes 16, se realizará un acto en la Tribuna Antimperialista José Martí y ceremonias simultáneas en todas las cabeceras provinciales, antes de la inhumación en panteones oficiales de cada localidad.
El anuncio pone fin a más de una semana de incertidumbre para los familiares, que no recibieron información clara sobre el paradero ni las circunstancias exactas de la muerte de sus parientes.
La versión oficial relata que los militares fallecieron “cumpliendo con su deber” durante la operación estadounidense Resolución Absoluta que extrajo a Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico por el distrito sur de Nueva York. En tal sentido, los trata como “héroes”.
Sin embargo, no todos murieron en defensa de Maduro, pues según reportes de la prensa independiente, muchos fueron sorprendidos por las municiones lanzadas desde los helicópteros de EEUU hacia instalaciones militares. De acuerdo con las autoridades venezolanas, en esa jornada también fallecieron cerca de 100 venezolanos.
El listado de fallecidos incluye oficiales de alto rango y militares con amplia experiencia. Las edades oscilaban entre los 26 y los 67 años. El 44% tenía entre 40 y 50 años, el 31% era menor de 40 y el 25% superaba los 50, lo que evidencia el uso de veteranos y personal joven en una misión de alto riesgo fuera del territorio nacional.
Entre los fallecidos figuran cuatro coroneles y tenientes coroneles, además de mayores, capitanes, primeros tenientes, suboficiales y soldados. Incluso aparecen reservistas o retirados mayores de 50 años. La diversidad de rangos confirma que no se trató de una presencia simbólica, sino de un despliegue estructural para sostener al régimen venezolano.
Al momento de reconocer la presencia militar de Cuba en Venezuela con la muerte de 32 miembros de las FAR y del Minint, el régimen castrista decretó dos días de duelo nacional mediante el Decreto Presidencial 1147.
En redes sociales, la mayoría de la opinión pública coincide en que no fueron víctimas inocentes, pero sí piezas de una política exterior militarizada que expone a cubanos a morir lejos de la Isla por intereses ajenos. El régimen vuelve a exigir sacrificios, mientras evade su responsabilidad política y moral.

