
Según nuevos detalles sobre el robo del Rolls-Royce de la empresaria cubana Yillian Iglesias en la ciudad de Miami, los ladrones ejecutaron el crimen en una zona VIP del estacionamiento del restaurante Komodo, donde la afectada se encontraba cenando con unos amigos y su esposo.
Los delincuentes distrajeron a los empleados con una pregunta para sustraer las llaves del podio de atención y posteriormente llevarse el lujoso vehículo de color bronce, cuyo valor se estima entre los 400.000 y 500.000 dólares por ser parte de una edición especial.
Tras alertarse a la empresaria sobre el hurto, ella solicitó ayuda a la policía para tratar de rastrear la unidad a través del sistema de GPS, pero se descubrió que los delincuentes desactivaron este dispositivo de localización.
En respuesta al robo, Iglesias ha tomado un papel activo, cooperando estrechamente con las autoridades y ofreciendo una recompensa de 10.000 dólares a quien proporcione información que permita recuperar el vehículo.
La empresaria, conocida por su éxito en bienes raíces e inversiones, detalló que el vehículo pertenece a una edición especial con solo cuatro unidades en existencia a nivel mundial, lo que amplifica no solo el valor del robo, sino también el impacto personal de esta pérdida, de acuerdo con NBC Miami.
Probablemente, los ladrones sean parte de una red de robo de vehículos de lujo que terminan siendo vendidos de manera irregular, e inclusive desmantelados para la venta de las partes.
Las autoridades se encuentran en una búsqueda activa de los responsables en el sur de Florida, mientras siguen surgiendo dudas, debido a que este hecho ocurrió en un lugar donde, supuestamente, la seguridad es primordial por ser un sitio que atrae celebridades y personalidades importantes.
Rolls-Royce, una icónica marca británica de automóviles con renombre internacional, ha mantenido su prestigio durante más de un siglo gracias a su compromiso con la excelencia, la artesanía impecable y el lujo.
Desde su fundación en 1904 por Charles Rolls y Henry Royce, la marca ha establecido un estándar inquebrantable en la industria automotriz, centrando su atención en la creación de automóviles de alta gama.
Los costos de estos vehículos pueden variar en función del modelo, las opciones de personalización y las características específicas, pero es habitual que su precio base supere con creces los 300.000 dólares.
Algunos modelos emblemáticos, como el Rolls-Royce Phantom o el Rolls-Royce Cullinan, pueden alcanzar costos aún más elevados, superando fácilmente el millón de dólares cuando se incorporan opciones y accesorios personalizados.