
El congresista de Texas, Ronny Jackson, quien fue médico del expresidente Donald Trump en la Casa Blanca, reveló detalles sobre la naturaleza de las heridas del candidato republicano y el tratamiento que recibió inmediatamente después del ataque perpetrado por el joven Thomas Matthew Crooks en Butler, Pensilvania.
Según el galeno, el expresidente sufrió una herida de bala provocada por un fusil de alta potencia que llegó “a menos de un cuarto de pulgada de entrar en su cabeza, impactando la parte superior de su oreja derecha”.
“La trayectoria de la bala, produjo una herida de 2 cm de ancho que se extendió hasta la superficie cartilaginosa de la oreja”, dice el informe del legislador. Al principio, la herida causó una hemorragia significativa y una hinchazón marcada de toda la parte superior de la oreja.
Aunque la inflamación se ha resuelto desde entonces y la lesión está empezando a granular y a cicatrizar adecuadamente, el exmandatario sigue experimentando hemorragias intermitentes, que requieren el vendaje que se observó en la Convención Nacional Republicana de la semana pasada.
Trump fue atendido inicialmente por personal médico del Butler Memorial Hospital, tras ser extraído por el Servicio Secreto del lugar, donde celebraba un mitin como parte de su campaña presidencial.
“Él tendrá más evaluaciones, incluyendo un examen auditivo completo, según sea necesario. Hará un seguimiento con su médico de cabecera, según las indicaciones de los doctores que lo evaluaron inicialmente”, dice el informe de Jackson.
El congresista es un médico con licencia en Florida, de acuerdo con la base de datos del Departamento Estatal Sanitario. Los registros de la Junta Estadounidense de Medicina de Emergencia también muestran que él cuenta con una certificación en Medicina de Emergencia válida hasta finales de 2025.
La agresión también provocó la muerte de Corey Comperatore, un ingeniero y exbombero voluntario, quien protegía a su familia en el momento del ataque; además, los ciudadanos David Dutch, de 57 años, y James Copenhaver, de 74, fueron movilizados a un hospital al presentar heridas de gravedad a causa del tiroteo, realizado con un rifle AR-15.
Kimberly Cheatle reconoce fallos del Servicio Secreto en atentado contra Trump
La directora del Servicio Secreto, Kimberly Cheatle, admitió los errores cometidos por la agencia durante el atentado contra Donald Trump en un mitin de su campaña presidencial, ocurrido el pasado 13 de julio.
Ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, Cheatle describió el incidente como el “fallo operativo más significativo” de la agencia en décadas, y asumió plena responsabilidad por todas las deficiencias ocurridas durante el evento.
Esta fue la primera aparición de la funcionaria frente los legisladores desde el incidente, en medio de una ola de críticas sobre la capacidad del Servicio Secreto para proteger al candidato presidencial del Partido Republicano.
Los congresistas expresaron su indignación y preocupación sobre cómo el referido joven logró ingresar a la zona del mitin con un arma, a pesar de que supuestamente el lugar estaba bajo estricta vigilancia.