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Revelan el primer pronóstico de huracanes para Cuba y el Atlántico en 2026

Revelan el primer pronóstico de huracanes para Cuba y el Atlántico en 2026
Cuba sufre el impacto de al menos un huracán durante la temporada ciclónica. (Foto © Periódico Cubano)

Cuba y el resto de los países en zona de huracanes colindantes con el océano Atlántico enfrentarán una temporada ciclónica ligeramente inferior al promedio histórico, según el primer pronóstico emitido por la Universidad Estatal de Colorado (CSU, por sus siglas en inglés), uno de los centros de referencia en este tipo de previsiones.

El informe, divulgado esta semana, proyecta una campaña “algo por debajo de lo normal”, aunque los especialistas advierten que el comportamiento final dependerá de cómo evolucione El Niño en los próximos meses y de la temperatura de las aguas oceánicas.

El Niño es un fenómeno meteorológico que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal durante varios meses, alterando la circulación de los vientos y el comportamiento habitual del clima en distintas regiones del planeta.

Ese cambio puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y formación de tormentas, provocando sequías en algunos países, inundaciones en otros y variaciones en la actividad ciclónica del Atlántico.

El oriente cubano recibió el impacto de Óscar como un huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson en 2024. (Foto © Radio Guantánamo – Facebook)

De acuerdo con CSU, la cuenca atlántica tendría 13 tormentas con nombre, de las cuales seis alcanzarían fuerza de huracán y dos podrían convertirse en huracanes mayores, es decir, de categoría 3 o superior. La temporada iniciará en junio y finalizará en noviembre.

Esas cifras quedan por debajo del promedio climatológico de 1991-2020, situado en 14,4 tormentas con nombre, 7,2 huracanes y 3,2 huracanes mayores. La temporada oficial se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre.

El informe de CSU sostiene que las actuales condiciones débiles de La Niña darían paso primero a una fase neutral y luego a El Niño, con posibilidad de que alcance intensidad moderada o fuerte durante el pico de la temporada.

El huracán Milton causó inundaciones en el occidente de Cuba. (Foto © Yuniasky Crespo Baquero – Facebook)

Ese fenómeno suele aumentar la cizalladura vertical del viento en el Atlántico tropical y el Caribe, un elemento que dificulta la organización e intensificación de los ciclones.

La Niña es la fase opuesta a El Niño dentro del mismo patrón climático del Pacífico ecuatorial. Ocurre cuando las aguas superficiales de esa zona se enfrían más de lo habitual durante un periodo prolongado, lo que altera la circulación atmosférica y modifica el clima en distintas partes del mundo.

Ese enfriamiento suele favorecer un aumento de la actividad ciclónica en el Atlántico, porque reduce la cizalladura del viento que puede frenar la formación de tormentas. También puede influir en las lluvias, las sequías y las temperaturas en América, Asia y otras regiones.

La propia NOAA, a través de su Centro de Predicción Climática, coincide en que el cambio de patrón es probable. Su discusión diagnóstica más reciente indica que las condiciones neutrales dominarían en abril-junio, pero que El Niño tiene 61% de probabilidad de emerger entre mayo y julio y persistir hasta finales de 2026.

Aun así, el pronóstico no apunta a una temporada inofensiva. CSU subraya que las temperaturas de la superficie del mar se mantienen por encima de lo normal en el Atlántico tropical occidental, aunque ligeramente por debajo de lo habitual en el Atlántico oriental y central.

El calentamiento en parte de la cuenca aporta energía adicional a los sistemas tropicales y puede favorecer episodios de rápida intensificación si otras condiciones atmosféricas resultan favorables.

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