
Los testigos y el agredido Miguel Rojas revelaron más detalles sobre el episodio lamentable que se vivió el pasado 27 de septiembre en el estadio José Antonio Huelga de Sancti Spíritus. Eriel Sánchez, exdirector del equipo Cuba sub 23 y actual manager en la Serie Nacional, agredió con un bate en la cabeza del comisario Rojas tras una decisión de reglamento que no le pareció correcta.
De acuerdo con la periodista oficialista Elsa Ramos, la controversia comenzó cuando, con las bases llenas, Sancti Spíritus parecía haber anotado la sexta carrera del encuentro. Inicialmente, la jugada fue validada, pero los árbitros rápidamente rectificaron la decisión, ya que la regla establece que cuando el tercer out ocurre en una jugada forzada, la carrera no cuenta.
La corrección, que fue dada a conocer a Eriel Sánchez en el noveno inning, desató su enojo, ya que el director del equipo sintió que debió haberse informado antes sobre el cambio en la pizarra. La situación demuestra que los directores de equipos en la Serie Nacional desconocen las reglas básicas del juego.
Según varios testigos, la conversación se tornó cada vez más tensa y cargada de insultos. Eriel Sánchez, además de cuestionar la decisión arbitral, llegó a ofender gravemente a Rojas, mencionando de forma irrespetuosa a su madre fallecida, un comentario que exacerbó aún más la tensión.
El intercambio verbal alcanzó su punto máximo después del partido, cuando Sánchez, aún alterado, se acercó a la mesa donde estaba Rojas. Los presentes lograron calmar la situación y todo parecía haber terminado. Sin embargo, Rojas fue hasta la oficina de Eriel y, prácticamente sin mediar más palabras, el fornido director golpeó con un bate a la cabeza de Rojas.
El acto violento provocó una hemorragia y lo dejó visiblemente afectado. Tras el altercado, Miguel Rojas fue trasladado al hospital en el auto del jugador Frederich Cepeda para recibir atención médica. Allí, los médicos le aplicaron puntos en la cabeza y, tras realizarle pruebas, confirmaron que no había fracturas, pero que debía mantenerse en observación. A pesar de las lesiones, Rojas decidió regresar a su casa después de recibir la atención inicial.
“Pero él no me dejó ni hablar, cuando vine a ver ya me había dado, creo que con un pedazo de bate, en la cabeza. Quiero agradecer al representante de Islazul que me auxilió, a Frederich Cepeda que hasta bajó a su familia del carro para llevarme y esperar todo el proceso del hospital, a Wilfredo que estuvo allí, a los médicos y a todas las personas que me han llamado para saber de mí. Incluso porque me lo han preguntado, te lo digo: los dos tuvimos que ir a dar declaraciones a la policía por las lesiones”, explicó Rojas a la prensa local.
El día después del incidente, las autoridades del béisbol cubano comenzaron a tomar cartas en el asunto. Tanto Eriel Sánchez como Miguel Rojas fueron suspendidos de sus funciones en la 64 Serie Nacional, mientras se lleva a cabo una investigación más exhaustiva para determinar las responsabilidades y las posibles sanciones.
La situación llegó rápidamente a los medios y a las redes sociales, donde el incidente fue ampliamente comentado, reflejando la preocupación por el nivel de violencia alcanzado en el ámbito deportivo.
Por el momento, la directora provincial de Deportes en Sancti Spíritus, Laidalí Santana, declaró que este tipo de incidentes no tienen cabida en el béisbol cubano y lamentó profundamente lo sucedido.
Los próximos días serán determinantes para ver si la Comisión Nacional es contundente en sus sanciones. Paralelamente, está la demanda civil que Rojas presentó en la estación local de la PNR contra su agresor.