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Revelan nuevos detalles sobre el infiltrado del régimen que fue deportado en Miami

Deportan a presunto espía cubano que estaba en EEUU desde la década de los noventa
ICE no ha informado públicamente qué pruebas utilizó para identificar a Valdés Pérez ni si existen otras personas investigadas.. (Foto © ICE)

Nuevos testimonios difundidos esta semana revelaron detalles sobre Fernando Armando Valdés Pérez, el ciudadano cubano-guatemalteco de 61 años que fue deportado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) el pasado 7 de agosto tras ser identificado por las autoridades como un supuesto activo de la inteligencia cubana que habría operado durante casi tres décadas dentro del exilio anticastrista de Miami.

Las declaraciones fueron ofrecidas por el exiliado cubano Santiago Álvarez y por Orlando González, director de la Fundación Rescate Jurídico, quienes aseguraron haber expresado durante años sus sospechas sobre Valdés Pérez antes de que las autoridades estadounidenses tomaran medidas contra él.

Ambos relatos describen a un hombre que logró establecer vínculos con sectores del exilio cubano y acercarse a figuras conocidas, mientras algunas personas advertían sobre posibles conexiones con el aparato de seguridad del régimen de La Habana.

Exiliados aseguran que alertaron durante años sobre Valdés Pérez

Santiago Álvarez afirmó en una entrevista con Univision que siempre mantuvo dudas sobre la verdadera identidad de Valdés Pérez y aseguró que otros miembros del exilio también compartían esas sospechas.

“Yo siempre he tenido la idea de que sí era de la Seguridad del Estado”, declaró Álvarez al periodista Daniel Benítez.

Según su versión, Orlando González y Ernesto Obregón le habrían advertido desde los primeros contactos que el hombre podía estar vinculado con la inteligencia cubana.

Álvarez explicó que Valdés Pérez intentó ganar su confianza, aunque aseguró que nunca consiguió entrar completamente en su círculo cercano. Sin embargo, sostuvo que sí logró una relación estrecha con Luis Posada Carriles, histórico opositor al gobierno cubano.

“Luis estaba ciego, ciego, ciego”, afirmó al referirse a la confianza que Posada Carriles habría depositado en Valdés Pérez durante sus visitas a Panamá, donde permaneció detenido entre 2000 y 2004.

José Cohen, antiguo integrante de la inteligencia cubana, también planteó que la información utilizada por ICE pudo haber llegado desde Cuba mediante personas que colaboran con las autoridades estadounidenses.

Denuncias ante el FBI y vínculos con figuras del exilio

Orlando González, conocido como “Landy”, relató que informó al FBI sobre sus sospechas hace cerca de 20 años, después de un viaje a Guatemala.

González recordó que durante esa visita se hospedó en la vivienda de Valdés Pérez y descubrió que estaba ubicada a pocas cuadras del consulado cubano en ese país.

“Me pareció demasiado perfecto”, dijo al explicar las razones que comenzaron a generar dudas.

Según su relato, tras regresar a Estados Unidos fue interrogado durante varias horas por agentes del FBI, a quienes explicó que solo había tenido contacto con Valdés Pérez, aunque no descartaba que pudiera trabajar para el gobierno cubano.

El exiliado también contó un episodio ocurrido durante un recorrido por el Río Dulce, cuando militares guatemaltecos supuestamente le ofrecieron facilitar el envío de armas hacia Cuba al creer que tenía una posición cercana a Santiago Álvarez.

Preguntas tras una deportación sin cargos de espionaje

González afirmó además que Valdés Pérez habría tenido acceso a círculos políticos estadounidenses y aseguró que entregaba dinero para campañas de congresistas, aunque no mencionó nombres.

También señaló que organizó el cumpleaños número 90 de Luis Posada Carriles, celebrado antes de la muerte del exiliado en 2018.

“Aquí nadie me hizo caso. Nadie me hizo caso”, lamentó González al recordar las advertencias realizadas durante años.

Tras conocerse la deportación, afirmó que sentía satisfacción porque sus antiguos señalamientos finalmente fueron considerados.

ICE no ha informado públicamente qué pruebas utilizó para identificar a Valdés Pérez ni si existen otras personas investigadas. Tampoco se han explicado las razones por las que Estados Unidos decidió deportarlo a Guatemala en lugar de iniciar un proceso penal por espionaje.

El caso se suma a recientes acciones contra personas acusadas de mantener vínculos con estructuras de inteligencia del régimen cubano, mientras continúan las dudas sobre la presencia de posibles agentes infiltrados dentro de comunidades del exilio.

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