
La Oficina del Sheriff de Miami-Dade reveló nuevos videos corporales del arresto de cubanos y otros residentes involucrados en una presunta red de peleas de gallos en el suroeste del condado.
El operativo ocurrió el 16 de mayo de 2025, en una propiedad ubicada en la cuadra 14200 de Southwest 192nd Avenue, y terminó con 42 personas detenidas.
Las imágenes, publicadas por Telemundo 51, muestran a dos sospechosos esposados mientras los agentes revisan sus bolsillos. En otra escena, varios hombres aparecen sentados al borde de un camino de tierra, también esposados, mientras al fondo se escucha el canto de un gallo.
Un tercer video capta a varios agentes con las armas desenfundadas durante la detención de un hombre en un campo. La escena forma parte del despliegue policial que, según las autoridades, comenzó tras una llamada al número de emergencia para alertar sobre una pelea en la que presuntamente se usaban “cuchillos y machetes”.
Cuando los agentes llegaron al lugar, varias personas intentaron escapar a pie y en vehículos. Uno de los detenidos fue hallado con espuelas de gallo, un elemento asociado a este tipo de eventos ilegales, según los reportes policiales.
Las autoridades informaron que en la propiedad encontraron 72 aves y decomisaron 39.147 dólares en efectivo. Los investigadores presumen que el dinero estaría vinculado a apuestas ilegales realizadas durante las peleas.
Entre los 42 arrestados figuran dos residentes de Hialeah: Juan González, de 53 años, y Osbel Alfonso, de 32. También fueron identificados Frank Miguel Delgado Casas, de 36 años; Tomás La Rosa Hernández, de 34; y Dennis Chov Moreno, de 53. Local 10 reportó que González fue detenido cerca de un ring improvisado.

Los detenidos enfrentan cargos relacionados con asistir o incitar peleas de animales, hostigar animales y resistirse a la autoridad sin violencia. La investigación continuaba abierta y las autoridades no descartaban cargos adicionales contra otras personas vinculadas al evento.
En Florida, la ley considera delito participar, promover, organizar, facilitar, apostar o asistir a peleas de animales. Bajo el estatuto estatal 828.122, varias de esas conductas pueden constituir un delito grave de tercer grado. Esa clasificación puede implicar hasta cinco años de prisión y una multa de hasta 5.000 dólares.
Además, la resistencia a un agente sin violencia está tipificada como delito menor de primer grado. Esa acusación puede acarrear hasta un año de cárcel y una multa de hasta 1.000 dólares, dependiendo del caso y de la decisión judicial.
La ley también permite el decomiso de animales y equipos usados en peleas. Un tribunal puede prohibir a los condenados tener, poseer o cuidar animales de la misma especie involucrada, o cualquier animal destinado a peleas, por el tiempo que determine el juez.

