
Cuatro individuos fueron detenidos tras protagonizar un violento robo en una vivienda en el barrio Peñas Altas, Matanzas, durante la madrugada. La familia, compuesta por un matrimonio, su hija y un bebé de 23 meses, fue sorprendida por los asaltantes, quienes ejercieron violencia y exigieron dólares en efectivo, según revela un reporte emitido en el oficialista Noticiero Nacional de Televisión (NTV).
De acuerdo con las investigaciones policiales, se determinó que durante la madrugada los cuatro asaltantes rompieron una ventana de vidrio, la puerta y el candado para acceder a la vivienda. Los ladrones ingresaron con armas blancas, sorprendiendo a la familia mientras dormían en cuartos separados. Uno de los miembros de la familia relató cómo, tras ser amenazado con un cuchillo, fue agredido físicamente.
El relato del hijo de la familia describe cómo intentó defenderse, resultando herido por uno de los cuchillos de su propia casa. La agresión incluyó golpes en la cabeza y la boca, mientras el atacante lo intimidaba repitiéndole que no debía gritar.
Al no encontrar dinero en efectivo, los asaltantes comenzaron a tomar objetos de valor: televisores, ropa, electrodomésticos y otros bienes personales. Los delincuentes se paseaban por la casa bebiendo refrescos, como si estuvieran en su propio hogar, mientras robaban a la familia.
Por el revuelo de los hechos, intervinieron las fuerzas del Ministerio del Interior y se logró capturar a los presuntos responsables del violento asalto. El uso de la criminalística, con huellas térmicas y otras técnicas especializadas, fue crucial para la identificación de los culpables.
En un acto público, las autoridades devolvieron a la familia los bienes que habían sido sustraídos. El proceso de identificación y reconocimiento de los objetos se llevó a cabo bajo la supervisión de la fiscalía, garantizando el debido proceso legal.
Los cuatro imputados están bajo prisión provisional y enfrentan cargos por robo con violencia e intimidación. Este delito, al atacar tanto el patrimonio como la integridad física de las víctimas, conlleva sanciones severas que pueden variar entre 7 y 30 años de prisión, dependiendo de la gravedad de los hechos.
La familia espera que las sanciones impuestas y la divulgación del caso a nivel nacional por los medios de propaganda del régimen castrista sirvan de escarmiento para los autores del violento crimen. No obstante, admiten que su vida no ha vuelto a ser la misma tras el traumático evento.
Uno de los miembros de la familia reflexionó sobre el impacto emocional del ataque, destacando cómo el amor por su hogar y su familia lo ayudó a sobrellevar la terrible experiencia. “El amor por mi hijo y mi familia fue lo que me permitió resistir”, afirmó.