
Cuatro de los cinco sobrevivientes del enfrentamiento ocurrido el 25 de febrero frente a Villa Clara afirmaron que el grupo que salió de Florida pretendía entrar armado a Cuba, provocar un levantamiento y posteriormente solicitar una intervención de Estados Unidos.
Los testimonios forman parte de una investigación publicada este miércoles por Belly of the Beast, en colaboración con Drop Site News y Miami New Times. Sin embargo, hay una limitación esencial: José Manuel Rodríguez Castelló, Cristian Ernesto Acosta Guevara, Leordán Enrique Cruz Gómez y Conrado Galindo Sariol fueron entrevistados en La Habana mientras permanecían bajo custodia del Estado cubano.
Las conversaciones, de las que también han trascendido fotografías exclusivas, se realizaron en una dependencia del Ministerio del Interior (Minint), con la presencia del fiscal del caso y del coronel encargado de las investigaciones por delitos contra la seguridad del Estado.
Los detenidos dijeron que aceptaron hablar voluntariamente, pero esa circunstancia no pudo ser comprobada de forma independiente y no hubo posibilidad de entrevistas posteriores. Sus declaraciones aportan información nueva, pero no constituyen por sí solas una prueba definitiva.
Qué dijeron los detenidos sobre el plan de asaltar Cuba en lancha
Rodríguez aseguró que el objetivo era lograr que la población se levantara, controlar una zona durante unas 72 horas y pedir posteriormente una intervención estadounidense. Cruz describió un plan para tomar una estación policial en Cárdenas y estimular protestas, aunque funcionarios cubanos sostienen que los blancos previstos eran instalaciones en Santa Marta y Varadero.
Los cuatro relatos coinciden en varios puntos centrales: hubo preparación previa, armas a bordo y una intención de entrar clandestinamente a Cuba. Divergen sobre quién organizó, financió y dirigió la operación. Galindo incluso afirmó que viajó contra su voluntad después de ser amenazado, versión rechazada por la activista Maritza Lugo.
Estos nuevos testimonios dan más sustento a elementos que en febrero solo procedían de La Habana, cuando Periódico Cubano informó que el Minint modificó su relato inicial y habló de dos embarcaciones.
No obstante, la versión oficial cubana ya había mostrado errores importantes: Roberto Azcorra Consuegra fue incluido inicialmente entre los detenidos pese a encontrarse en Miami. El propio Gobierno cubano terminó reconociendo la equivocación.
Una finca en Florida aparece en los testimonios, pero falta una prueba clave
Tres de los entrevistados aseguraron que entrenaron durante meses en una finca de 13 acres en LaBelle, Florida, que había pertenecido a Lugo. Los registros de propiedad consultados por el reportaje confirman que ella fue dueña del terreno hasta septiembre de 2024 y que siguió teniendo acceso después de venderlo.
La Oficina del Sheriff del condado de Hendry inspeccionó el lugar en agosto y encontró una estructura de tierra que, según los detectives, parecía diseñada para ejercicios de tiro desde varios ángulos.
Eso no demuestra que allí se preparara una expedición contra Cuba. De hecho, la propia oficina dijo no haber recibido denuncias de actividad criminal y aseguró que ninguna de las agencias federales consultadas le confirmó que hubiera existido entrenamiento militar en la propiedad.
También existen indicios públicos previos al viaje. Pavel Alling Peña publicó en 2025 imágenes de fusiles y mensajes sobre recaudación de fondos y preparativos para “los primeros pasos”. El reportaje sostiene que varios participantes compraron por su cuenta armas y equipo.
⚠️⚠️El régimen cubano permitió a Belly of the Beast, un medio aliado del castrismo, entrevistar en La Habana a cuatro de los cinco sobrevivientes de la operación marítima del 25 de febrero José Manuel Rodríguez Castelló, Christian Ernesto Acosta Guevara, Leordán Enrique Cruz… pic.twitter.com/bdNhTsFv1T
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) September 23, 2026
Si se demostrara que desde territorio estadounidense se organizó deliberadamente una expedición militar contra otro Estado, el caso podría entrar en el ámbito del Título 18, sección 960 del Código de EEUU, que penaliza determinadas expediciones militares o navales iniciadas desde ese país. No hay constancia pública de cargos federales por ese delito contra quienes permanecen en EEUU.
El FBI investigó, pero EEUU no ha respaldado la acusación de La Habana
Washington negó desde el inicio cualquier participación gubernamental. El secretario de Estado Marco Rubio dijo en febrero que varias agencias estadounidenses estaban investigando y advirtió que gran parte de la información disponible procedía entonces de las autoridades cubanas.
Reuters informó posteriormente que una delegación del FBI viajó a Cuba para examinar evidencias y reunirse con funcionarios y detenidos. La visita del FBI también fue reportada por Periódico Cubano al explicar la situación de los sobrevivientes y la investigación bilateral.
El saldo final del choque fue de cinco muertos entre los diez ocupantes de la lancha. Roberto Álvarez Ávila murió días después bajo custodia cubana. Los otros cinco continúan detenidos y enfrentan cargos de terrorismo. Familiares han denunciado amenazas y presuntos malos tratos, mientras las autoridades cubanas rechazan esas acusaciones; nuestra redacción recogió anteriormente las denuncias sobre sus condiciones de encarcelamiento.
El reportaje aporta así datos relevantes que coinciden con evidencias externas, pero también incorpora interpretaciones políticas sobre las sanciones de Washington y la responsabilidad estadounidense en la crisis cubana que no son necesarias para establecer qué ocurrió en la operación.
Lo verificable hasta ahora es más limitado: el grupo salió armado desde Florida, hubo planificación previa, terminó enfrentándose a los guardafronteras cubanos y las responsabilidades concretas de personas u organizaciones en EEUU continúan bajo investigación.
Nota de nuestra redacción: Belly of the Beast no se considera ideológicamente neutral y afirma que su trabajo está guiado por “valores progresistas” y causas de justicia social. Una parte importante de su cobertura sobre Cuba ha estado enfocada en cuestionar las sanciones de EEUU. Debido a esta línea editorial explícita, Periódico Cubano trata sus afirmaciones sobre asuntos políticos y de seguridad en Cuba como información procedente de una fuente con una perspectiva ideológica definida y procura contrastarlas con documentos, testimonios y fuentes independientes.