
Hay historias que comienzan con una maleta, se escriben entre la incertidumbre de emigrar y se abren camino a fuerza de voluntad, talento y valentía. La de Rosalía Rodríguez Diaz, o La Rosy, como popularmente se conoce, es una de esas historias que merecen ser contadas.
Se trata de una mujer que se atrevió a abrirse paso en un oficio tradicionalmente dominado por hombres, convirtiendo las tijeras, la máquina de afeitar y cada nuevo corte en herramientas para construir su propio destino.
Su trayectoria no habla solo de barbería, sino también de sacrificios, reinvención y sueños que sobreviven a las fronteras, demostrando que hay personas dispuestas a empezar de nuevo sin renunciar a quienes son.
Nacida en el municipio de Güira de Melena en la antigua provincia de La Habana, Rosalía afirma que fue una niña muy apasionada por el arte y eso la llevó a estudiar música a los 11 años de edad en una escuela de arte. Sin embargo, abandonó esos estudios después de un tiempo, ya que no tenía interés en el instrumento que aprendía.
Tras esa experiencia, el arte de la barbería formó parte de sus intereses y su vida cambió para siempre. “Mi vocación por la barbería fue algo espontáneo que nació de un momento para otro cuando fui por primera vez a casa de un amigo de mi padre y me llamó muchísimo la atención el tema de la transformación”, explicó para esta entrevista.
“Me gustan mucho las cosas que comienzan de cero y terminan siendo una locura de cambio, y entonces fue ahí cuando les comenté a mis padres que quería aprender a ser barbera. Ellos me apoyaron en todo momento y me ayudaron a comprar mis primeras máquinas y tijeras para comenzar a adentrarme en el mundo de la barbería”, agregó.
En el año 2016, Rosalía toma una decisión muy importante y llega a los Estados Unidos a través de la frontera sur. “Mis comienzos aquí fueron muy difíciles, como para la gran mayoría, ya que llegas a un país totalmente diferente, con distintas culturas, creencias y diferentes gobiernos”, contó.
“Trabajé limpiando cristales en un edificio. Luego pude resolver trabajo en una barbería donde no me fue muy bien al principio, hasta que conocí a un muchacho que iba a recortarse allí, pero trabajaba en otra barbería, que fue en la cual trabajé durante seis años y fue donde me forjé como barbera profesional y me di a conocer”.
La Rosy cuenta que cuando comenzó su trabajo en la barbería Havana Club Barber Shop era completamente una novata, aunque ya dominaba las técnicas que había aprendido en Cuba. Para ella fue como comenzar de cero.
En la carrera de Rosalía como barbera hay algo que destaca mucho: su manera de relacionar los trabajos en las plataformas digitales, lo que le ha llevado a alcanzar mucho reconocimiento dentro y fuera de los Estados Unidos, aunque surgió como algo casual.
“Todo surgió por cosas que yo no sabía, desde utilizar una máquina moderna hasta dar un color; todo eso lo fui aprendiendo poco a poco, y a medida que lo fui haciendo me fui adentrando en el tema de las redes sociales y poco a poco fui subiendo los trabajos”.
“En ese momento había muchas páginas que se dedicaban a promocionar barberos, pero cuando muchas de ellas se dieron cuenta de que había una mujer joven, latina, cubana que estaba evolucionando el tema de la barbería, todos los ojos se volvieron hacia mí y comencé a crecer en las redes sociales”.
Actualmente, La Rosy cuenta con más de 235 mil seguidores en Instagram, posicionándola como la segunda barbera latina con mayor número de seguidores en esta plataforma.
“Nunca esperé que mis redes sociales fueran a explotar de esa manera; yo solo hacía las cosas de corazón para ganar clientes, porque mis inicios fueron muy duros cuando nadie me quería dar la oportunidad, pero, aunque fue difícil, fue algo muy bonito”.
Con el paso del tiempo, el trabajo de Rosalía fue creciendo más allá de las redes sociales, y el reconocimiento fue llegando a competiciones oficiales donde se medía la calidad de su trabajo y la excelencia de sus cortes.
Cuenta que se presentó a varias competiciones donde al comienzo no obtuvo ningún premio, pero no desistió de sus metas, ya que soñaba con ganar algún premio y demostrar que las mujeres sí podían imponerse a todo pronóstico y revolucionar el mundo de la barbería como lo hace cualquier otro hombre.
El camino hacia el éxito de Rosalía Rodríguez Diaz
Su constancia finalmente se vio recompensada en febrero del año 2018, cuando ganó la categoría de mujeres barberas que recién comenzaba a salir, donde alrededor de seis féminas compitieron y ella se alzó con el primer puesto con el corte realizado.
“Para mí fue lo más grande, ya que significaba que entre tantas mujeres yo estaba sobresaliendo por encima de ellas, y por encima también de los hombres, ya que todos se estaban volteando para verme a mí, lo cual significaba muchísimo, porque ahí estás marcando una diferencia por encima de otras personas”.
Luego, vinieron otras competencias donde Rosalía ya no participaba como competidora, sino que lo hacía como jueza, y era este el momento en el que ya los ojos de los especialistas se volteaban hacia ella, reconociéndola como una profesional de la barbería, y pasaba a ser una referencia para las generaciones emergentes de este mundo.
“En este tiempo me llamaban de otros estados, de otros países incluso para que me presentara como jueza de alguna que otra competencia”.
Ante la pregunta de cómo puede dividir su ocupada agenda para seguir manteniendo sus redes sociales, Rosy afirma que, aunque hoy en día las redes son mucho más complicadas que hace 10 años, ella ha sabido mantener su límite de seguidores, tratando siempre de mantenerse activa con lo que un día la llevó a ser viral y que hoy la mantiene como una profesional.
“No ha sido fácil, por mucho tiempo estuve retirada de ellas por problemas y situaciones familiares, ya que les dediqué mucho tiempo a mi familia y a mi vida personal y descuidé un poco de ellas al punto de que llegué a perder miles de seguidores, pero siempre trato de reinventarme para mantener el número de seguidores que tengo”.
Rosalía afirma que, aunque ya lleva varios años fuera de Cuba, ha tratado de mantener su esencia, preservando su naturalidad y su comunicación con sus clientes. Tener confianza con cada uno, lo mismo de parte de quien llega buscando un servicio y termina teniendo una experiencia con quien le atiende.
“Me gusta que cada persona que llega conmigo pueda ver en mí no solo una profesional, sino también una amiga; eso, yo creo, es una de las cosas que más nos caracterizan a nosotros los cubanos”.
Otro de los logros significativos de su carrera fue haber sido llamada en 2018 por una de las marcas más prestigiosas en la industria de la barbería que se llama Pacinos Signature Line. Rosy apenas podía creer que tras viralizarse su trabajo en redes una compañía como esa le llamara a sus filas.
“Ahí firmé un contrato con ellos por un año, dentro del cual me incluyó viajes. Estuve viajando por diferentes países, lo mismo en Brasil que República Dominicana, Colombia, y varios estados de Norteamérica, dando seminarios y exposiciones en eventos de renombre como Latin Barber Granmys en Las Vega. Eso me hizo también llegar a muchos artistas y personas influyentes de la industria y eso va a ser una experiencia que siempre voy a recordar”.
En el año 2021, los reconocimientos a la carrera de Rosalía siguieron llegando. Ganó el premio más importante de los barberos en los Estados Unidos, que es el Barber Granmy en la categoría de Creadora de Contenidos del año, listado al cual se suma el Premio Reina de la Silla, el segundo lugar en la competición Icono de la Industria, entre otros que han quedado en nominaciones.
“Haber sido reconocida como mujer en el mundo de la barbería ha sido mi mayor bendición, ya que he sido la inspiración de tantas mujeres alrededor del mundo sobre todo en Latinoamérica, donde tantas mujeres han vivido lo que hemos pasado en nuestros países, como el machismo”.
“Ese repudio de que la mujer no puede hacer lo que hace el hombre, y esa es de las cosas más grandes que he vivido en mi carrera. Me han pasado cosas de recibir mensajes que me digan: Hola, Rosy, gracias a ti soy barbera. Eso ha sido de las cosas más importantes dentro de mi carrera”.
Rosalía comenta que solo Dios sabe dónde estaremos de aquí a cinco años, pero que en el presente se conforma con ser buena hija, hermana, nieta, buena amiga y buena profesional. Esa es su prioridad, ya que esto ha sido lo que ella considera que le ha abierto todas las puertas y la ha llevado a cosechar los éxitos de su carrera.
“Quisiera estar de aquí a cinco años viajando alrededor del mundo, abriéndoles puertas a nuevas generaciones para poder enseñar la misma experiencia que tuve yo hace varios años. Las nuevas generaciones nunca deben rendirse, deben siempre luchar por sus sueños”.
“Siempre habrá puertas que se van a cerrar, pero va a haber otras que se van a abrir; ese es mi mayor consejo para todos. Solo uno sabe cuándo tiene el talento, eso solo debe ser acompañado con valor, el que así lo haga nunca tendrá nada en el mundo que le impida lograr lo que quiera ser”.
La historia de La Rosy no se cuenta únicamente a través de los cortes que realiza, los reconocimientos que ha recibido o los años que ha dedicado a perfeccionar su oficio; también se escribe en los recuerdos de una infancia en la que comenzó a tomar forma su vocación, en cada obstáculo que convirtió en aprendizaje y en la determinación de abrirse camino en un mundo donde las mujeres todavía tienen mucho que demostrar.
Hoy, sus premios representan una parte de ese camino recorrido, pero quizás su mayor logro sea el mensaje que deja a quienes comienzan: creer en el talento propio, trabajar con perseverancia y no permitir que los prejuicios decidan hasta dónde se puede llegar.
Más allá de las tijeras y las máquinas, Rosy ha encontrado en la barbería una manera de construir su historia y demostrar que la pasión por un oficio no entiende de géneros, sino de dedicación, identidad y sueños.