
El tren que conecta Morón con Camagüey volvió a funcionar después de meses detenido por la falta de combustible, pero su regreso quedó marcado por las imágenes de unos vagones en ruinas, en un viaje que pretende cobrar un pasaje de 1.500 pesos cubanos por persona.
Un video publicado este sábado en Facebook por el periodista José Luis Tan Estrada muestra el estado del interior de las unidades y ha provocado nuevas críticas al transporte estatal cubano.
Las imágenes fueron grabadas con poca iluminación y dejan ver asientos y áreas interiores en malas condiciones. El contraste resulta especialmente llamativo porque el costo del viaje no corresponde a lo que muchos pasajeros esperarían por un servicio de ese precio.
Los 1.500 pesos equivalen a casi la mitad del salario mínimo nacional, fijado en 3.210 pesos. Para un trabajador que recibe ese ingreso, pagar un solo pasaje representa alrededor del 47 % de su salario mensual.
La discusión sobre el precio ocurre, además, cuando viajar por carretera tampoco resulta barato. Algunos usuarios señalaron que un traslado particular por la misma zona puede costar mucho más, por lo que consideran que el tren sigue siendo una alternativa necesaria pese a sus deficiencias.
Otros cuestionaron que se cobre una tarifa elevada por unidades que presentan un nivel de deterioro muy distante de lo que normalmente se asociaría con un transporte costoso.
En los comentarios también aparecieron denuncias sobre pasajeros que colocan sacos y otras cargas en los pasillos, reduciendo todavía más el espacio disponible.
El problema no comenzó con este viaje. En marzo, Ciego de Ávila tenía paralizadas sus siete rutas ferroviarias, mientras solo funcionaban dos de las 135 rutas estatales de ómnibus de la provincia.
La situación forma parte de una crisis nacional. Periódico Cubano informó en junio que los trenes regulares llegaron a operar con apenas una salida cada 16 días hacia varios destinos, debido a la escasez de combustible, locomotoras y piezas de repuesto.
El mismo medio señaló que el ferrocarril arrastra problemas de mantenimiento e inversiones desde hace años. En julio, el calendario nacional confirmó que algunas rutas hacia Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Bayamo-Manzanillo mantenían esa frecuencia de una salida cada 16 días.
La escasez de servicios también generó denuncias por la reventa de boletos, con casos de pasajes ofrecidos hasta en 20.000 pesos por dos asientos.
El Gobierno atribuye buena parte de las restricciones a la falta de combustible. Sin embargo, el deterioro visible en los vagones plantea una cuestión adicional: incluso cuando finalmente aparece el combustible para reactivar una ruta, los pasajeros siguen encontrando un servicio muy deteriorado.
Así, el problema del tren Morón-Camagüey no se limita a que el pasaje sea caro. La inconformidad surge del contraste entre lo que se paga para subir al tren y las condiciones que encuentra el pasajero una vez dentro.
Un precio que puede hacer pensar en un servicio de mayor categoría termina asociado a vagones que muestran las consecuencias de años de deterioro del transporte estatal.