
La situación eléctrica en Cuba se agrava de cara al fin de semana, con pronósticos de apagones que podrían superar los 1.770 MW. Según el informe de la Unión Eléctrica, la afectación al servicio se mantiene en niveles críticos, provocando que miles de cubanos enfrenten prolongados apagones.
El director general de electricidad del Ministerio de Energía y Minas, Lázaro Guerra Hernández, anunció que el viernes pasado los apagones superaron los 1.800 MW. Esto, debido a problemas en varias unidades de generación, como la unidad 6 de Mariel, que continúa fuera de servicio.
Además, se encuentran en avería la unidad 2 de la CTE Felton; mientras en mantenimiento está la unidad 2 de la CTE Santa Cruz, la unidad 4 de la CTE Cienfuegos, la unidad 6 de la CTE Diez de Octubre y la unidad 5 de la CTE Renté.
En total, 81 centrales de generación distribuida están fuera por falta de combustible, lo que representa 803 MW de capacidad afectada. Además, 80 MW están fuera de servicio debido a la falta de aceite en los motores de la generación distribuida. Esta escasez de recursos está contribuyendo significativamente al déficit de capacidad y la constante afectación del servicio eléctrico en la isla.
La constante falta de electricidad ha generado un desgaste significativo en la población. En las redes sociales, los ciudadanos expresan su frustración por los apagones que no cesan. Muchos aseguran que ya no pueden soportar más horas sin electricidad, y critican la falta de medidas eficaces para resolver el problema.
“Nos están matando lentamente”, expresó Beatriz Morales Llanio, mientras que otros usuarios lamentaron la constante justificación oficial sobre la crisis energética sin ninguna mejora tangible. “¿Hasta cuándo vamos a vivir así?”, exclamó una residente de la capital, mientras otros criticaron la falta de información sobre las causas exactas de los apagones y las fallas en la infraestructura eléctrica.
Otros, como Narjara Fernández, respondieron con ironía, sugiriendo que el gobierno está preparando a la población para un verano “diferente”, en alusión al sufrimiento que se avecina. Este sarcasmo evidencia el desespero generalizado ante la constante inestabilidad eléctrica.
Por otro lado, los comentarios reflejan también el desgaste físico y emocional de la población. Adriana Barrenechea cuestionó cómo el déficit energético se incrementa mientras se sufren apagones de hasta 20 horas al día, sin una respuesta clara del gobierno.
Luis Alberto Saldana Soto expresó de forma tajante que el pueblo vive una vida miserable bajo estas condiciones, mientras que Pável Rocha Remón ironizó sobre la culpabilidad de los ciudadanos, sugiriendo que la falta de electricidad se achaca al consumo excesivo de la población y, como siempre, al bloqueo.
La indignación también fue evidente en otros comentarios, como el de Suraynet Fraga, quien señaló que el esfuerzo del gobierno parece estar orientado a “exterminar” a los cubanos, y el de Maylin Ulloa, quien denunció la falta de agua y electricidad en su barrio, sugiriendo que la situación podría llevar a un estallido social.