
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) reportó un incremento del 16.4% en el salario medio mensual durante el primer semestre de 2025. La prensa oficialista alabó la noticia destacando que ahora el salario promedio es de 6.649 pesos cubanos (CUP); sin embargo, en un contexto económico marcado por la parcial dolarización, cualquier incrementó marginal es en vano.
El gobierno cubano, a pesar de declarar que el tipo de cambio oficial es de 120 pesos por dólar, mantiene una política monetaria que no beneficia a la población. La realidad es que la mayoría de los cubanos deben recurrir al mercado informal para adquirir divisas, donde un dólar se cambia por hasta 405 pesos.
La diferencia en la tasa de cambio deja a los ciudadanos fuera del alcance de las tiendas en dólares, donde solo se pueden encontrar productos esenciales como alimentos, productos de aseo y electrodomésticos. Es en estos establecimientos donde los salarios, ya de por sí bajos, se ven aún más desajustados frente a la realidad de los precios.
El informe de la ONEI también muestra que el salario medio aumentó en diferentes sectores, destacando un aumento del 24.9% en el sector empresarial, alcanzando los 7.331 CUP.
Sin embargo, este crecimiento no es suficiente para paliar las diferencias que existen entre las provincias cubanas. Mientras que La Habana reporta el salario medio más alto (7.660 pesos), provincias como Guantánamo, Isla de la Juventud y Granma tienen salarios significativamente más bajos, con promedios de 5.619, 5.332 y 5.907 CUP, respectivamente.
Lo que resulta especialmente alarmante es que, mientras el salario medio sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades básicas, el acceso a bienes de primera necesidad, como alimentos y productos de higiene, sigue estando condicionado a un mercado paralelo de dólares, dejando a gran parte de la población sin acceso a productos esenciales debido a la falta de divisas.
A pesar de que la productividad en Cuba aumentó un 4.7% en 2025, el crecimiento salarial no guarda proporción con este indicador. La relación entre productividad y salario sigue siendo de 5.5:1, lo que refleja un desajuste crítico en el sistema económico cubano.
Mientras los salarios crecen a un ritmo más rápido que la productividad, se seguirá gestando un caldo de cultivo para que no disminuya la inflación. Entonces ese incremento nominal del salario no servirá de nada al momento de salir a pagar bienes o servicios.
El informe también revela que el fondo total de salarios creció un 5.4%, pero la mayor parte de este incremento se concentró en el sector empresarial, donde el gasto en salarios creció un 16%. El sector presupuestado, por su parte, vio una ligera disminución en su fondo de salarios.
Este desequilibrio refleja la dependencia de la economía cubana de un sector empresarial que no genera una distribución equitativa de los recursos, mientras que el resto de la población continúa luchando por sobrevivir con salarios que se encuentran por debajo del umbral de pobreza, especialmente cuando los productos básicos solo están disponibles en tiendas en dólares.