
Autoridades de Santiago de Cuba anunciaron un amplio plan de transportación especial en Santiago de Cuba para garantizar la asistencia masiva al homenaje póstumo de los 32 cubanos fallecidos en Venezuela, presentados oficialmente como “combatientes caídos en el cumplimiento del deber”.
En un país donde el transporte público es irregular, el combustible escasea y los apagones forman parte de la rutina diaria, el régimen cubano volvió a dejar claras sus prioridades.
El operativo, divulgado desde la página de Facebook de Aris Arias Batalla, responsable de socorro del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) en la provincia, detalla la movilización este viernes 16 de enero, de ómnibus desde 12 puntos del municipio Santiago de Cuba, con salidas desde las 5:30 de la mañana hacia la Plaza de la Revolución y, más tarde, hacia el Cementerio Santa Ifigenia para la ceremonia de inhumación.
La lista de puntos de recogida, que incluye zonas como El Caney, Boniato, Ciudamar, Versalles y Altamira, evidencia un despliegue logístico poco habitual en un país donde, desde hace años, miles de personas no pueden llegar a sus trabajos, hospitales o escuelas por falta de transporte.
El contraste es difícil de ignorar. Mientras el discurso oficial insiste en que no hay combustible suficiente para sostener la vida cotidiana, ni para garantizar electricidad estable, ni para mantener rutas de ómnibus, ni para servicios esenciales, sí aparecen recursos cuando se trata de actos políticos y ceremoniales.
La reacción ciudadana no se hizo esperar. En los comentarios a la publicación de Batalla, un usuario lanzó una pregunta tan simple como demoledora: “Oye Aris, ¿y apareció el combustible? Porque yo no tengo ni corriente eléctrica.”
Ese comentario, lejos de ser aislado, resume el sentimiento de hartazgo de una población que vive entre apagones prolongados, cocinas apagadas, alimentos que se echan a perder y un transporte público colapsado.
Los fallecidos murieron en Venezuela tras los acontecimientos ocurridos el 3 de enero, cuando el dictador Nicolás Maduro fue sacado a la fuerza del país junto a su esposa. El régimen cubano se ha apegado a la narrativa de que los militares caídos en el país sudamericanos eran combatientes defendiendo al pueblo venezolano, pero lo cierto es, que muchos de los muertos, pertenecían al primer anillo de seguridad del dictador amigo de Cuba.
Estos militares que por estas fechas están siendo reconocidos con honores, fueron durante mucho tiempo negados por el gobierno cubano.
La movilización de ómnibus para el homenaje no es un gesto aislado, sino parte de una práctica reiterada del poder: convertir el duelo en propaganda y usar recursos públicos para reforzar la épica oficial, aun cuando esos mismos recursos faltan para garantizar derechos básicos.
En la Cuba de hoy, no hay ómnibus para vivir, pero sí para rendir homenaje. No hay combustible para sostener el día a día de la población, pero sí para asegurar imágenes de disciplina y masas movilizadas.

