
Rusia estaría abandonando al régimen cubano gradualmente, destinando cada vez menos recursos e interfiriendo públicamente cada vez menos ante la amenaza de nuevas sanciones de Estados Unidos.
Recientemente, analistas y comentaristas rusos han comenzado a reconocer públicamente las limitadas capacidades de Moscú para respaldar a Cuba frente al aumento de las presiones del país norteamericano contra el Gobierno de La Habana, una situación que refleja el debilitamiento de la influencia rusa en el Caribe durante los últimos años.
Andrei Manoilo, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Moscú, afirmó en declaraciones a un medio ruso que Cuba tendría pocas posibilidades de responder de manera efectiva ante un eventual conflicto militar con EEUU.
Según su valoración, los principales aliados políticos de La Habana tampoco estarían en condiciones de ofrecer apoyo significativo.
El académico sostuvo que Venezuela atraviesa un escenario político distinto al de años anteriores y que Nicaragua enfrenta dificultades logísticas para trasladar fuerzas militares debido al control estadounidense de las principales rutas marítimas y aéreas de la región.
Respecto a Rusia y China, Manoilo consideró que ninguno de los dos países intervendría directamente en una crisis de ese tipo. También señaló que, aunque Cuba mantiene unas Fuerzas Armadas numerosas para el tamaño del país, estas carecen de experiencia reciente en combate.
El especialista incluso sugirió que el Gobierno cubano debería promover la creación de brigadas internacionales de voluntarios, similares a las que participaron durante la Guerra Civil Española en la década de 1930.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que Rusia continúa concentrando buena parte de sus recursos militares, económicos y diplomáticos en la guerra contra Ucrania, iniciada en febrero de 2022.
Diversos analistas han señalado que ese conflicto ha reducido la capacidad de Moscú para sostener compromisos estratégicos en otras regiones del mundo.
Desde la desaparición de la Unión Soviética en 1991, Rusia ha sido uno de los principales apoyos externos de Cuba.
Durante más de tres décadas, ambos gobiernos han mantenido acuerdos de cooperación económica, suministro de petróleo, inversiones, créditos y respaldo político en organismos internacionales.
Sin embargo, varios medios especializados han reportado que los envíos de combustible, la ayuda financiera y algunos proyectos conjuntos han disminuido en los últimos años debido a las dificultades económicas derivadas de la guerra, las sanciones occidentales y las crecientes necesidades internas de Rusia.
Otro analista ruso, que publica comentarios políticos en Telegram bajo el seudónimo de “Colador de Sócrates”, aseguró que Moscú carece actualmente de capacidad para impedir cualquier acción de Washington contra su histórico aliado caribeño.
Según su análisis, el Kremlin se ha limitado a emitir declaraciones diplomáticas mientras enfrenta restricciones económicas y militares que dificultan proyectar poder fuera de su entorno inmediato.
El comentarista sostuvo que Rusia no dispone de los recursos necesarios para desplegar fuerzas militares en el Caribe ni para suministrar a Cuba sistemas modernos de defensa en una situación de crisis.
A su juicio, la realidad actual demuestra que la relación estratégica entre ambos países atraviesa uno de sus momentos más complejos desde el fin de la Guerra Fría.
“Cuba ha sido abandonada cínicamente a merced de Washington”, afirmó el analista al resumir lo que considera una pérdida de capacidad de Rusia para respaldar a sus aliados tradicionales.
Mientras tanto, en Rusia continúa circulando un proyecto de declaración en la Duma Estatal que critica el endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba y expresa preocupación por la presencia militar de EEUU en la región.
No obstante, varios comentaristas rusos consideran que esas iniciativas tienen un alcance principalmente simbólico frente a las limitaciones que enfrenta actualmente Moscú.