
El pasado martes, cientos de litros de combustible fueron sustraídos en el Punto de Abastecimiento de Combustible (PAC) ubicado en la Terminal de Ómnibus de San Agustín, en el municipio habanero La Lisa, afectando gravemente los servicios de transporte público y la recolección de desechos en la capital.
Durante la noche del 30 de septiembre, se detectó que vehículos no autorizados se abastecían de combustible, con la complicidad de un “pistero” que descargó varias tarjetas de combustible sin permiso. Tras la identificación del delito, se inició un proceso investigativo para cuantificar la magnitud del robo y detener a los responsables.
Según el portal oficialista Cubadebate, el robo fue detectado gracias a un operativo de control implementado por las autoridades locales y el Ministerio del Interior (Minint). El diésel sustraído era destinado tanto para los ómnibus urbanos como para los camiones de recogida de desechos sólidos en toda la capital.
Las autoridades han expresado su firme determinación de no permitir la impunidad en este caso. La Dirección de la Empresa Provincial de Transporte de La Habana ha reiterado que se actuará con la máxima rigurosidad ante los responsables de este delito.
Este incidente ocurre en medio de una crisis de combustible que afecta la generación eléctrica y el transporte público en la Isla, sumando dificultades adicionales a la ya compleja situación que enfrentan los ciudadanos.
Cuba enfrenta una demanda diaria de energía eléctrica que supera ampliamente su capacidad de generación. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), vinculada al Ministerio de Energía y Minas, reporta una capacidad máxima de generación de unos 1.700 megavatios (MW) frente a una demanda real que puede alcanzar los 3.500 MW, lo que significa un déficit de aproximadamente 1.800 MW que lleva a apagones que afectan simultáneamente al 53% del territorio en horarios críticos de demanda.
Pero la distribución no es igualitaria y mientras el régimen castrista protege a La Habana y otras zonas de interés, las provincias del interior de la Isla y sobre todo los municipios rurales enfrentan apagones de más de 20 horas al día.
La crisis energética se ha agudizado por el envejecimiento de las centrales térmicas, muchas con décadas de operación, la escasez de combustible y la falta de divisas para importarlo.
Según datos oficiales, Cuba produce localmente cerca de 3 millones de toneladas de un total de 8 millones de toneladas que necesita, es decir, alrededor del 37% se genera internamente, mientras el resto debe ser importado. El país depende de las importaciones desde Venezuela, México y Rusia.

