
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, volvió a mencionar a Cuba como ejemplo de la capacidad de un régimen autoritario para mantenerse durante décadas pese a una prolongada presión económica.
El funcionario hizo la referencia al defender la estrategia de la administración de Donald Trump contra Irán y comparar ese caso con las experiencias cubana y venezolana.
Durante una entrevista concedida al programa “Rob Schmitt Tonight”, de Newsmax, Bessent respondió a quienes cuestionan cuánto puede resistir un gobierno sometido a fuertes restricciones económicas.
“La gente dice, bueno, Cuba duró mucho tiempo. Venezuela duró mucho tiempo. Venezuela se derrumbó inmediatamente cuando pusimos el bloqueo”, afirmó el funcionario.
Aunque Bessent no anunció nuevas medidas contra La Habana, sus palabras volvieron a colocar a la isla dentro del discurso de máxima presión de Washington. También representaron un reconocimiento implícito de que las sanciones estadounidenses no han conseguido, por sí solas, provocar el fin del sistema político cubano.
Bessent compara la resistencia de Cuba con Venezuela e Irán
La alusión a Cuba surgió mientras el titular del Tesoro explicaba la ofensiva económica diseñada contra Teherán. Según Bessent, Estados Unidos combinará un aislamiento financiero sin precedentes con el bloqueo naval del estrecho de Ormuz.
El funcionario adelantó que Washington aplicaría contra Irán medidas de una intensidad inédita en la historia del aislamiento económico de un país, aunque no reveló detalles. Su argumento es que unir restricciones financieras y bloqueo marítimo produciría resultados más rápidos que las sanciones tradicionales impuestas durante periodos prolongados.
La isla apareció nuevamente cuando el presentador le preguntó por el avance del socialismo dentro del Partido Demócrata. Bessent citó a la Unión Soviética, Cuba y Venezuela como ejemplos de sistemas que, desde su perspectiva, terminan generando escasez y reduciendo el bienestar económico.
No es la primera vez que el secretario utiliza al régimen cubano como referencia en sus intervenciones públicas. En marzo de 2026 pronosticó un cambio político gradual en Cuba después de la captura de Nicolás Maduro y vinculó el futuro de La Habana con el nuevo escenario venezolano.
Trump aumenta la presión económica contra el régimen cubano
Dos meses después, Bessent aseguró que las sanciones estadounidenses podían endurecerse o flexibilizarse según la conducta de La Habana. Describió la postura de Washington como una política de incentivos y castigos, en la que cualquier alivio dependería de concesiones de las autoridades cubanas.
A finales de julio elevó nuevamente el tono al agrupar a La Habana, Moscú y Caracas dentro de un escenario dominado por la privación. Sus palabras coincidieron con un endurecimiento sostenido de las medidas aplicadas por la administración Trump durante 2026.
En mayo, la Casa Blanca introdujo sanciones secundarias dirigidas a empresas extranjeras relacionadas con entidades cubanas sancionadas. En junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, designó a la petrolera estatal CUPET, mientras que en julio Washington actuó contra el Puerto de Mariel y otras estructuras ligadas al sector energético.
A comienzos de agosto se anunciaron nuevas restricciones contra cinco entidades y ocho personas relacionadas con la isla. Desde enero, Washington ha desplegado una extensa ofensiva destinada a cerrar fuentes de ingresos, dificultar las operaciones financieras internacionales y elevar el costo de hacer negocios con el régimen cubano.
La Habana insiste en que no habrá cambio de régimen
El Gobierno cubano ha respondido con su habitual discurso de resistencia y acusa a Estados Unidos de intentar asfixiar la economía nacional. No obstante, Miguel Díaz-Canel reconoció en junio que la política oficial de resistir no era suficiente para sacar al país de la profunda crisis que atraviesa.
Cuba continúa padeciendo apagones prolongados, escasez de alimentos y medicinas, deterioro de los servicios públicos y una persistente contracción económica. A ello se suma la pérdida de aliados estratégicos y fuentes de financiamiento que durante años ayudaron a sostener al régimen.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, rechazó en marzo las previsiones de Bessent y aseguró que un cambio de régimen no era una posibilidad contemplada por La Habana.
Las nuevas declaraciones del secretario del Tesoro no significan que Washington espere una caída inmediata del poder en Cuba. Sin embargo, confirman que el Gobierno de Trump considera a la isla un caso pendiente y que pretende aumentar la presión para evitar que el régimen siga sobreviviendo indefinidamente.

