
El hallazgo de un cráneo humano en una calle del municipio de Holguín generó conmoción entre los vecinos y desató un intenso debate en redes sociales sobre el silencio inicial de los medios oficialistas.
El incidente ocurrió en la barriada de Pueblo Nuevo, cerca del ferrocarril, y se viralizó rápidamente tras difundirse fotografías del objeto, que muchos usuarios identificaron como una cabeza humana en primera instancia.
Horas después, el activista Ernesto Almaguer Díaz aclaró en redes que no se trataba de una decapitación, sino de un cráneo seco, presuntamente utilizado en rituales religiosos. “No fue una cabeza, fue una carabela seca, de las que compran o se roban los santeros o paleros en los cementerios para hacer brujerías”, escribió.
El cubano recordó un antiguo reportaje del Periódico Ahora, donde una periodista de incógnito comprobó que en el cementerio de Mayabe se ofrecían osamentas humanas completas por 300 pesos.
La publicación denunció además el deterioro de los cementerios holguineros. “Ya ni los restos de nuestras familias descansan en paz”, advirtió, instando a los vecinos a revisar el estado de los osarios. Según su relato, en el cementerio de Mayabe hay nichos abiertos y huesos “a la mano”, lo que facilitaría el robo de restos humanos.
Pese al impacto que generó la noticia, los medios alineados con el régimen cubano evitaron pronunciarse de inmediato. No fue hasta varias horas después que Realidades desde Holguín, un portal oficialista, publicó una nota intentando restar gravedad al hecho.
Bajo el título ‘La verdad detrás de una manipulación que preocupó a la familia holguinera’, el medio acusó a los “pseudo-influencers” y usuarios de redes de desatar “caos y confusión” con fines de obtener “likes” y sembrar “una matriz de inseguridad”. En su versión afirman que el hallazgo correspondía a “un cráneo antiguo en una bolsa de nailon” vinculado a “actividades de sincretismo religioso”.
El medio oficial insistió en que las autoridades investigan el caso, aunque no ofreció detalles sobre el origen del cráneo ni el avance de las pesquisas. En cambio, dedicó varios párrafos a criticar el papel de las redes sociales y el supuesto “sensacionalismo” de quienes divulgaron la noticia.
Los comentarios en la publicación de Realidades reflejaron el creciente escepticismo de la población hacia los medios estatales. “Si ustedes llegaran a informar como deberían, no tendrían que salir a desmentir ahora”, escribió una usuaria. Otro cuestionó: “¿El hecho de ser un cráneo antiguo deja de ser un crimen?”.
Muchos lectores criticaron el tono condescendiente del medio y la demora en informar. “Hablan como si fuera normal encontrar eso en medio de la calle”, apuntó un comentario. La mayoría coincidió en que el silencio inicial de la prensa oficial solo alimentó la desconfianza y la indignación.
El caso vuelve a poner en evidencia el deterioro de los cementerios cubanos y la falta de transparencia informativa del sistema estatal. Mientras las autoridades mantienen silencio, la ciudadanía sigue recurriendo a las redes sociales como única vía para conocer lo que realmente sucede en el país.