
Una doctora cubana denunció públicamente el deterioro del sistema de atención primaria de salud en la Isla a través de un testimonio grabado desde su propio consultorio médico de familia, donde expuso las carencias materiales, la sobrecarga laboral y la precariedad estructural que enfrenta a diario, en abierta contradicción con el discurso oficial que presenta a Cuba como una “potencia médica”.
El testimonio, difundido recientemente en redes sociales, muestra cómo trabaja una médica de familia en la actualidad, en qué condiciones recibe a los pacientes y por qué, según sus propias palabras, el primer nivel de atención está prácticamente inoperante. La doctora recorre su consultorio y detalla las limitaciones que afectan tanto al personal sanitario como a la población que depende de estos servicios.
El consultorio donde ejerce presenta un deterioro evidente. El baño está en desuso, la lámpara carece de bombillo, el equipamiento es básico y envejecido, y no hay medicamentos disponibles. La vitrina destinada a almacenar insumos deja en evidencia el desabastecimiento total: el espacio reservado para fármacos permanece vacío, lo que impide ofrecer tratamientos efectivos a los pacientes.
Escasez total de medicamentos
Ante esta situación, la atención médica se limita casi exclusivamente a la prevención y la orientación. La doctora explica que el tratamiento curativo es, en la práctica, imposible, debido a la ausencia de medicamentos tanto en el consultorio como en las farmacias estatales, obligando a los pacientes a buscar soluciones por su cuenta.
Aunque el sistema de salud cubano se presenta como gratuito y organizado por niveles, la médica asegura que la atención primaria ha perdido su capacidad resolutiva. Los pacientes acuden al consultorio como primer punto de contacto, pero el personal médico solo puede indicarles que intenten conseguir los medicamentos en el mercado informal, trasladando la responsabilidad del Estado a las familias.
La burocracia interna agrava aún más el panorama. Documentos básicos como la hoja de cargo no se entregan impresos, por lo que los médicos deben confeccionarlos a mano para evitar gastos personales. Además, parte del trabajo administrativo, como completar historias clínicas, se realiza en casa, fuera del horario laboral, debido al alto volumen de pacientes.
Bajos salarios y éxodo masivo de médicos
Otro de los problemas centrales es la sobrepoblación asignada a los consultorios. El modelo original del médico de familia contemplaba unas 120 familias, pero hoy un solo consultorio puede atender a cientos de personas, lo que hace inviable un seguimiento adecuado, especialmente de ancianos, embarazadas y pacientes vulnerables.
A esta carga se suma un salario mensual de alrededor de 8.000 pesos cubanos, que la doctora considera insuficiente para sobrevivir en un contexto de inflación. Reconoce que muchos médicos continúan ejerciendo solo por vocación, mientras crece el desinterés por trabajar en la atención primaria o estudiar Medicina.
El relato también expone las dificultades cotidianas fuera del consultorio: traslados a pie, calles en mal estado, falta de transporte y condiciones climáticas adversas. Incluso tareas simples, como entregar documentos en el policlínico, implican un desgaste adicional.
En conjunto, el testimonio dibuja un panorama crítico del sistema de salud cubano desde su base. Lejos de la propaganda oficial, la realidad mostrada es la de un modelo colapsado, sostenido por el sacrificio personal de sus profesionales y marcado por el abandono estatal, la escasez crónica y la pérdida progresiva de capital humano.
https://www.youtube.com/watch?v=RTPkbLS_l9U
Votaron SI por la continuidad del socialismo, pues ahora se comen su comunismo a cucharadas y si no les gusta que le echen azúcar.