
Habitantes de diferentes zonas de Santiago de Cuba sintieron un sismo de magnitud 3.0, ocurrido a las 10: 25 p.m. (hora local) de ayer martes. El Servicio Sismológico Nacional de Isla confirmó la sacudida como perceptible y detectó su epicentro al sur de la urbe oriental, a una profundidad de 14 kilómetros.
Hasta el momento no se han reportado víctimas ni daños materiales, lo cual se atribuye a la baja magnitud del fenómeno. En redes sociales, vecinos de la ciudad aseguran haberlo sentido en sus hogares, otros dicen que para nada percibieron el movimiento.
Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional y especialista del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), detalló que el temblor se localizó en las coordenadas 19.89 grados de latitud norte y -75.87 grados de longitud oeste.
De acuerdo con datos oficiales, en los primeros seis meses de 2025 se han registrado un total de 3.623 temblores en la región. De estos, 3.273 ocurrieron dentro del área geográfica de Cuba, siendo el día con mayor actividad sísmica el 27 de enero, cuando se contabilizaron 60 sismos en solo 24 horas.
La región de Pilón-Chivirico, al sur de Cuba, fue la más activa durante el semestre, con 1.849 sismos registrados, en su mayoría réplicas del terremoto ocurrido en noviembre de 2024.
La zona de Santiago-Baconao también mostró una considerable actividad sísmica, aunque los eventos registrados no alcanzaron una magnitud lo suficientemente fuerte como para causar daños significativos.
A pesar de la frecuencia de estos movimientos telúricos, solo 10 fueron perceptibles por la población. La mayoría de ellos estuvieron relacionados con la zona de límite de placas al sur del oriente cubano.
Es importante destacar que el sismo registrado el 10 de noviembre de 2024, que alcanzó una magnitud significativa, dejó secuelas de réplicas, pero no generó grandes alteraciones en la vida cotidiana de los habitantes.
El Servicio Sismológico Nacional mantiene su monitoreo constante sobre la actividad sísmica en la isla, especialmente en las zonas más vulnerables del país. A pesar de que la magnitud de los sismos no siempre es elevada, las autoridades continúan realizando campañas informativas y preparando a la población ante posibles eventos más fuertes.
Los sismos en el territorio cubano se deben principalmente a la ubicación geológica de la Isla, que se encuentra cerca de varias zonas de subducción y fallas tectónicas. La mayor de las antillas está situada en el límite de varias placas tectónicas, como la Placa del Caribe y la Placa de Norteamérica.
Esta interacción entre las placas genera tensiones en la corteza terrestre, que, al liberarse, provocan movimientos sísmicos. La zona más activa es la región suroriental del país, especialmente alrededor de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, donde las placas tectónicas se encuentran más cerca y las fuerzas geológicas se acumulan con mayor intensidad.
Además, la actividad sísmica en Cuba está influenciada por los llamados “terremotos intraplaca”, que ocurren dentro de una misma placa tectónica debido a esfuerzos internos de la corteza. En el caso de la Isla, estos movimientos telúricos no solo son producto de la subducción de las placas, sino también de las fallas geológicas internas, como las que existen en la región de Pilón-Chivirico.

