
A partir del 27 de enero de 2026, Southwest Airlines implementará una nueva política que afectará a los pasajeros de tallas grandes, exigiéndoles la compra de un asiento adicional si no encajan dentro de los límites de los descansabrazos de su asiento.
La medida ha generado controversia y críticas tanto de defensores de los derechos de los pasajeros plus-size como de agentes de viajes. Estados Unidos es uno de los países del mundo con mayores niveles de obesidad y la nueva política de la aerolínea es vista como discriminatoria.
Antes de la modificación, los pasajeros más grandes podían optar por pagar por un asiento adicional con la posibilidad de reembolso, o solicitar un asiento adicional sin costo extra si había disponibilidad.
Con la nueva política, la compra del asiento adicional será obligatoria en el momento de la reserva. En caso de que el vuelo no esté lleno y ambos asientos se compren dentro de la misma clase tarifaria, será posible obtener un reembolso dentro de los 90 días posteriores al vuelo.
Si el asiento adicional no se paga con anticipación, el pasajero tendrá que adquirirlo en el aeropuerto; y si el vuelo está lleno, se le reubicará en otro vuelo.
Cuán grande es el espacio de un asiento en Southwest Airlines
El espacio promedio entre los descansabrazos en los aviones de Southwest Airlines varía según el modelo de aeronave, con un ancho de asiento de aproximadamente 17 pulgadas (43.2 cm) en el Boeing 737-700, 17.8 pulgadas (45.2 cm) en el Boeing 737-800 y 17.8 pulgadas (45.2 cm) en el Boeing 737 MAX 8.
Estos valores corresponden al ancho del cojín del asiento, pero el espacio real disponible entre los reposabrazos suele ser menor debido al grosor de los descansabrazos y al diseño del asiento. Por otra parte, algunos aviones han implementado descansabrazos más delgados para maximizar el espacio disponible.
En EEUU, el ancho de los hombros de un adulto promedio varía entre 16 y 20 pulgadas (40.6 a 50.8 cm). La circunferencia de la cintura promedio de los hombres en el país es de aproximadamente 40 pulgadas (101.6 cm) y de 38 pulgadas (96.5 cm) para las mujeres, lo que puede hacer que el espacio disponible sea insuficiente para personas con cinturas más anchas o un mayor índice de masa corporal.
El peso también es un factor importante, aunque no se puede asociar directamente con el espacio. Los pasajeros que pesen más de 250 libras (113 kg) podrían experimentar incomodidad, especialmente si tienen una estructura corporal más ancha en los hombros, caderas o abdomen, debido a las limitaciones del espacio disponible en los asientos.
Críticas a la nueva medida de Southwest
El cambio ha sido criticado por Tigress Osborn, directora de la National Association to Advance Fat Acceptance, quien calificó la medida de “devastadora”. Osborn señaló que Southwest siempre fue vista como una aerolínea inclusiva para pasajeros más grandes, y este cambio elimina esa esperanza.
La nueva política puede afectar a aquellos que se sienten acosados o incómodos al volar, especialmente si las aerolíneas no ofrecen opciones para acomodar su tamaño.
Kaycee Bivens, una agente de viajes que trabaja con clientes plus-size, también expresó su frustración, indicando que el costo adicional de entre $300 y $400 podría hacer que muchos de sus clientes no puedan permitirse viajar. Esta decisión, según Bivens, es una pérdida para aquellos que preferían a Southwest por su enfoque inclusivo.
Otras aerolíneas también lo hacen
Esta no es la primera vez que una aerolínea implementa políticas similares. Alaska Airlines y American Airlines también exigen que los pasajeros plus-size compren un asiento adicional si no pueden ajustarse cómodamente en uno.
Sin embargo, a diferencia de Southwest, estas aerolíneas no ofrecen reembolsos. Delta Air Lines tiene una política menos estricta, mientras que compañías como Frontier y Spirit Airlines también imponen tarifas similares.
El cambio en Southwest Airlines se enmarca en una tendencia más amplia de las aerolíneas de bajo costo para maximizar sus ganancias a través de la eliminación de políticas inclusivas y la implementación de tarifas adicionales.
Expertos en la industria temen que este tipo de cambios, aunque necesarios desde una perspectiva financiera (el peso total del avión tiene relación directa con el gasto de combustible), puedan alienar a los viajeros que valoran la lealtad y la inclusión.

