
La suegra de Alejandro Castro Espín, una de las figuras más influyentes del aparato de seguridad cubano e hijo de Raúl Castro, reside en el sur de la Florida y cuenta con estatus de residente permanente.
La información fue revelada por Martí Noticias en un reportaje del periodista Mario Pentón, donde expone la contradicción de la élite gobernante de la isla.
Ana Adis Cardero Pacheco, madre de la esposa de Castro Espín, obtuvo la residencia permanente en 2023 tras acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.
Esta revelación cobra relevancia tras el reciente anuncio de nuevas sanciones de Estados Unidos contra el entorno más próximo a la familia Castro.
Alejandro Castro Espín, general de brigada y estratega de seguridad, ha sido incluido en estas medidas de presión que buscan limitar la influencia de la dirigencia cubana.
La trayectoria de Cardero Pacheco en EEUU ha estado marcada por estancias intermitentes desde hace más de una década.
Durante años, la mujer realizó viajes frecuentes entre Cuba y México, país donde presuntamente mantuvo actividades comerciales ligadas a la importación.
Posteriormente, la madre de Annalie Lilliam Rueda Cardero se quedó en EEUU de manera irregular, hasta que logró regularizar su situación migratoria el año pasado.
Desde entonces, mantiene una vida activa entre ambos países, a pesar de los vínculos directos de su hija con el núcleo del poder en La Habana.
El reportaje también destaca la situación de Meurys Yisell Rueda Cardero, cuñada del hijo de Raúl Castro. Ella reside igualmente en el sur de la Florida, donde ya ostenta la ciudadanía estadounidense y figura como propietaria de una compañía registrada en la entidad.
Ambas mujeres viven en Hialeah, ciudad que concentra la mayor población de exiliados cubanos. Luis Domínguez, investigador de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, señaló que esta doble realidad cuestiona la veracidad de los trámites migratorios realizados por estas personas ante las autoridades federales.
Ana Adis Cardero Pacheco es viuda de Hugo Leandro Rueda Jomarrón, un coronel de extrema confianza de Raúl Castro y organizador de las milicias que, irónicamente, fueron creadas para confrontar a Washington.
Documentos analizados por el equipo de investigación muestran la firma de Cardero Pacheco en cartas públicas de apoyo a gobiernos aliados, como el de Hugo Chávez.
En dichos textos, la suegra del alto mando condenaba la política exterior estadounidense mientras su propia familia comenzaba a estrechar lazos con el país.
La revelación refuerza la tesis sobre la incoherencia de la élite cubana. Mientras el régimen mantiene un discurso de hostilidad contra el “imperio”, numerosos familiares de sus altos dirigentes han establecido su vida y sus intereses económicos en el corazón de EEUU.
El entorno de Alejandro Castro Espín sigue bajo la lupa de las autoridades estadounidenses. Washington continúa intensificando la presión sobre los estrategas que, como el hijo de Raúl Castro, han defendido durante décadas la confrontación ideológica con el gobierno norteamericano.